El 7 de mayo será un día clave en la investigación por el crimen de Silvia Susana Rodríguez (74), la jubilada de 74 años asesinada en su casa de un barrio privado en El Challao. Ese día un juez definirá si hay pruebas suficientes para sostener la detención de los sospechoso de cometer el hecho de sangre en Las Heras: su hijo adoptivo Juan Manuel Ramírez (35) y Noelia Valeria Estrella (37).
Las fotos que sacó el sospechoso y los chats en los que simuló ser su madre adoptiva tras cometer el crimen
Los investigadores sostienen que Juan Manuel Ramírez (35) utilizó el celular de su madre adoptiva simulando ser ella tras cometer su crimen
Las cartas ya están sobre la mesa. El juez Leonardo Camacho escuchó los argumentos de todas las partes y definirá si dicta la prisión preventiva, tal como solicitó la fiscal de Homicidios Claudia Ríos. De no mediar sorpresas, Juan Manuel Ramírez seguirá alojado en la cárcel ya que su defensa no se opuso al pedido. Pero Noelia Estrella sostiene que no estuvo presente al momento del crimen.
Existe una discusión entre la Fiscalía y la defensa de la mujer sobre el horario en que Susana Rodríguez fue estrangulada el sábado 10 de enero y, sobre todo, si Noelia Estrella estaba en la casa de El Challao en ese momento o ya se había retirado tras brindarle servicios sexuales a Juan Manuel Ramírez.
La reconstrucción con el celular de la víctima del crimen
Una de las pruebas que analizará el juez para emitir su resolución es el informe que se realizó sobre el celular de Susana Rodríguez. No sólo es importante porque lo usaba la víctima fatal sino porque también le prestaba el artefacto a su hijo adoptivo en reiteradas ocasiones. Incluso, la Fiscalía sostiene que Juan Manuel Ramírez lo continuó utilizando luego del crimen.
En el teléfono se encontraron un puñado de imágenes que graficaron el encuentro que mantuvo con la otra imputada de la causa. Ambos aparecen juntos en selfies que se sacaron tanto en el interior de la casa en El Challao como en el auto VW Suran de la mujer asesinada.
También se encontraron 14 fotografías que fueron sacadas el 11 de enero, un día después del crimen, sobre distintos elementos que eran propiedad de la víctima. Entre los archivos aparecen una bomba de agua, una cocina, un lavarropas y una heladera.
La sospecha de la Fiscalía es que Juan Manuel Ramírez tenía la intención de vender estos elementos para conseguir dinero y comprar estupefacientes, una adicción que se había profundizado en los últimos meses antes de ser detenido.
Los chats tras el crimen
La pesquisa sostiene que Juan Manuel Ramírez continuó utilizando el celular de su madre adoptiva tras el crimen. No sólo porque él mismo interactuaba con su perfil de Facebook, sino porque respondía mensajes de WhatsApp que llegaban simulando ser la mujer.
El día siguiente del crimen, un vecino le escribió a Susana Rodríguez pidiéndole una amoladora que le había prestado ante lo que recibió la respuesta: "Déjame que haga memoria donde la deje y te aviso así le decís a Juanma que te la de". El hombre, ya que sospechaba que algo extraño ocurría, quiso llamara al número pero nunca le atendieron: "Llamadas no puedo recibir. No sé qué le sucede al celular que no me deja atenderlas".
Pero Juan Manuel Ramírez también habló con su propia madre biológica, con quien Susana Rodríguez tenía una relación fluida. Argumentaba que él tenía el teléfono porque se había ido a "hacer las compras", ante lo que su progenitora le reclamó "cuando vuelva Susi decile que me mande un mensajito para decir 'hola' por lo menos. No hemos hablado en 2 o 3 días ya".
Minutos después recibió un mensaje supuestamente de Susana Rodríguez que decía: "Hola, sí, mucho calor. Hay que comer algo fresco. No está para prender el horno". Pero, según el adelanto de la necropsia, la mujer ya estaba muerta a esa altura del fin de semana.
El crimen en El Challao
El domingo 11 de enero, vecinos del barrio privado Cerro de la Capilla, de El Challao, notaron movimientos extraños en la casa de la jubilada Susana Rodríguez. No se la veía a ella, pero si a su hijo adoptivo que sacaba elementos de la casa junto a una mujer, luego identificada como Noelia Valeria Estrella. En un auto VW Suran había cargado una bordeadora, un ventilador de pie, una bomba de agua y el celular de la víctima.
Los lugareños llamaron al 911 y la Policía llegó al lugar. Se encontraron con la pareja en una mesa llena de polvo blanco. Era bicarbonato de sodio y se cree que lo mezclaron con cocaína y agua para fumar crack. Pero lo peor es que en una habitación, tapado con una sábana, estaba el cuerpo de la dueña del lugar. El crimen fue cometido mediante asfixia.






