Ninguno los vio pero la sensación de inseguridad e impotencia en la familia de Marino Díaz será difícil de borrar.
Temprano por la mañana, el jugador de Andes de Alvear partió como siempre al trabajo y dejó a su esposa y los hijos durmiendo plácidamente. Ese fue el momento que aprovecharon los delincuentes para irrumpir en la propiedad y pasearse de un lado para el otro a gusto y placer hasta que se hicieron del botín que buscaban.
Incluso ingresaron a la pieza de los niños, estuvieron a centímetros de ellos y como si nada, tomaron lo que les vino en gana.
“Entraron a una de las habitaciones, han estado al lado de los chicos porque sacaron una computadora que estaba sobre el chifonier, también abrieron un cajones. Gracias a Dios no sintieron nada sino uno no sabe que hubiera podido pasar”, comentó Díaz en diálogo con Fm Viñas.
Según estima el futbolista, el robo en su casa de República de Siria 156 de General Alvear se produjo alrededor de las 9 de la mañana. Los ladrones escalaron el tapial, luego rompieron la tela mosquitera de una ventana, descolgaron la llave que estaba al lado de la puerta y sin más obstáculos en el medio, invadieron la casa.
“Se tomaron el atrevimiento de abrir con una llave, se ve que les quedó cerca y después todo el tiempo”, agregó el jugador.
Los malvivientes huyeron con dos computadoras, prendas de vestir y celulares entre otros artículos de menor valía.
Marino Díaz realiza se gana la vida efectuando trabajos de talabartería en un comercio local pero además hacía otras tareas por cuenta propia desde la casa con parte de los elementos robados.
“Lo material costó mucho conseguirlo pero puede pasar, pero realmente siento mucha impotencia por el hecho de que tenía a mi familia acá dentro”, insistió Díaz.




