La revuelta comenzó a las 20 del jueves. Un grupo de chicos conflictivos tomó como rehén a otros en el sector de máxima seguridad. La Policía negoció con los jóvenes, pero las autoridades no cedieron ante s

La revuelta en el ex Cose terminó a las 4 y el pabellón quedó completamente destrozado

Por UNO

[email protected]Luego de ocho horas de una tensa negociación con 10 internos del ex Cose, terminó el motín ocurrido en el sector de máxima seguridad, el cual dejó un resultado de seis chicos heridos y el pabellón completamente destrozado. Entre los revoltosos se encontraba el delincuente juvenil conocido como el Pañalín.

Las autoridades del Sistema de Responsabilidad Penal Juvenil aseguraron que el conflicto, que comenzó poco antes de las 20 del jueves, se originó por una pelea entre dos grupos de jóvenes alojados en el mismo sector.

“En un ala de máxima seguridad estaban alojados 10 chicos, y del otro lado cinco jóvenes, quienes tienen problemas con el resto de la población del ex Cose. Están alojados allí hace seis meses”, aseguró el director Isaac Morales a este portal.

El conflicto comenzó cuando el grupo de 10 chicos agredió verbalmente a los jóvenes de la otra ala. Aún no queda claro cómo hicieron para acceder a la puerta de enlace de los sectores y acceder hasta los cinco internos conflictivos, con claras intenciones de atacarlos.

“Le ganaron la puerta de enlace a los operadores. Son personas de civil, que no usan armas ni nada. Al ver que se le abalanzan 10 jóvenes no pueden resistir mucho”, indicaron las autoridades quienes agregaron que los internos solo empujaron a los dos operadores que estaban allí y fueron directo a enfrentarse a los otros chicos.

“De los cinco pudimos sacar a uno y tomaron como rehén a los otros cuatro. Después de la media hora de comenzado el motín entregaron a dos, cerca de las 21.30 liberaron al tercero y finalmente a las 23 nos dieron al cuarto chico que tenían”, detallaron.

A partir de ese momento, lo que empezó como un conflicto entre ellos terminó en un petitorio por parte de los chicos que habían tomado el sector, y por una pequeña ventana un negociador del Grupo de Resolución de Incidentes y Secuestros (GRIS) de la Policía, dialogó con los revoltosos.

Cerca de la 1, ya de este viernes, los negociadores comunicaron que no tenían más que negociar con los adolescentes, quienes pretendían beneficios para desistir de su actitud.

Su petitorio incluía más horarios de visitas, más llamadas a sus familiares, juegos de mesa, entre otras cosas, pero las autoridades tampoco declinaron ante estos pedidos.

“Lo que pedían era imposible que lo sostuviéramos. Les dijimos que de esa forma no estaban en condiciones de pedir nada, por lo que no cedimos a sus peticiones. Les dijimos que tenemos que empezar nuevamente un proceso de integración y después hablaremos de beneficios”, dijo Isaac Morales.

De esa forma, a las 4 de la madrugada los jóvenes permitieron el ingreso de las autoridades y los operadores al pabellón y los trasladaron a otro sector debido a las pésimas condiciones en que habían dejado el lugar.

“No es simplemente un motín, sino que otras cosas y el resto tiene que entender que de esa forma no se consiguen las cosas”, resaltó el director del ex Cose.

Los heridos y los destrozos

En el sector AB quedó todo roto. Los revoltosos rompieron las mesas y sillas de la escuela, las cuatro cámaras de seguridad que hay en el sector, las mesas de las visitas, camas, colchones y todo lo que encontraron.

Usaron estos elementos para agredirse unos a otros, y como consecuencia seis jóvenes resultaron heridos. Los cuatro que fueron tomados como rehenes y dos de los agresores. Como consecuencia de las lesiones uno fue llevado al Hospital Central por un fuerte golpe y corte en su cabeza, mientras que otro fue al Lagomaggiore donde le pusieron puntos en su boca.

Mientras duró el motín, los chicos rompieron también el cielo raso para acceder al techo del sector, pero se encontraron con una reja que les impidió la salida.

Isaac Morales estimó que tardarán dos meses al menos en repara el pabellón que destrozaron por completo.

Mientras tanto, los 10 agresores fueron alojados en el sector C, mientras los otros chicos fueron a diferentes áreas. “Ahora vamos a tener que hacer muchos cambios y reacomodamientos”, sostuvo Morales.

Los más conocidos

De los revoltosos que provocaron el conflicto que mantuvo el vilo a las autoridades del Sistema de Responsabilidad Penal Juvenil, y al Ministro de Desarrollo Social, Cristian Bassín, como así también al Ministerio de Seguridad, se encuentra El Pañalín y El 85 causas.

El Pañalín tiene 19 años y en lo que va del 2015 escapó dos veces cuando lo llevaron a San Rafael para visitar a su familia.

Es un delincuente juvenil, que está acusado de asesinar a un joven jugador de futbol en el sur de la provincia.

El 85 causas es oriundo de Las Heras, tiene 18 años y delinque desde los 10, y quien tiene causas por robos, hurtos, lesiones, amenazas, intentos de homicidio, entre otros hechos.

Desde chico escapó de todos los hogares de menores donde estuvo alojado, hasta en Buenos Aires. Este año se fugó del ex Cose cuando jugaban un partido de fútbol.

Cruzada entre la justicia y el gobierno

La jueza penal de menores María Inés Lona de Ábalos sostuvo: “Lo más terrible es separar a aquellos que vienen cometiendo delitos, pero su posibilidades de recuperación son muy grandes con aquellos que no”.

Ante esto dijo que en el motín ocurrido el jueves, había un chico de 18 años “que llevo años internándolo, siguiéndolo afuera, volviendo a internarlo. Naturalmente que va a ser un candidato lamentable para estar en la penitenciaría el día de mañana”.

Respecto a la posibilidad que Infantería ingresara al ex Cose y terminara con el conflicto, Lona de Ábalos indicó: “Esa fuerza sería la última instancia ante situaciones de peligrosidad. Con los comisarios que intervinieron quedaron en que iban a tratar de conciliar con los jóvenes y cansarlos”.

“No es la duración sino por qué llegamos a esto. Tiene que existir una completa dedicación para que esto no pase. Son 14 muchachos con serios problemas, tendría que haberse previsto esto, no se produce un motín de un momento a otro, uno va viendo la efervescencia. Que quedaran los 14 chicos adentro y los 4 operadores afuera llama la atención, siempre el operador tiene que estar cerca”.

También se refirió a los problemas edilicios que tiene hoy el Sistema de Responsabilidad Penal Juvenil: “Esto también habla que tenemos 14 chicos con serios problemas de agresividad, con homicidios. Apenas entra el menor dice ‘le tengo prometida una bala a tal’, entonces, ¿tenemos un edificio para tenerlos separados? No, no hay. Los edificios están obsoletos y se hacen reparos y nada más”.

La jueza no dejó de lado el problema educativo de los jóvenes que están privados de su libertad: “Talleres hay pocos. Van a la escuela, pero luego no hay posibilidad que reafirmen lo que aprendieron porque no se pueden llevar los libros ni sus cuadernos por miedo a que los incendien o los usen para lastimarse. No hay un apoyo escolar que es indispensable en menores que vienen con grandes carencias en ese sentido”.

“Un taller de porcelana en frío no es darle al muchacho una herramienta para el día de mañana. El menor necesita algo contundente, aprender carpintería, plomería, electricidad”, agregó.

Pero ante todas estas situaciones, la magistrada planteó: “Tendríamos que unirnos sin cabeza de capitán ninguno y ver qué posibilidades de hacer hay para que no seamos los jueces o el Gobierno los enemigos”.

Ante esto, el ministro de Desarrollo Social, Cristian Bassín, estuvo de acuerdo pero también dejó plasmada su postura. “Se avanzó mucho en opciones de talleres, tiempo esparcimiento de los jóvenes, el deporte, la relación con operadores. También hay un vivero donde se trabaja la huerta, producción de frutas y verduras. Es un proceso en el que se avanzó mucho”.

“Los jóvenes están separados por sector por las mejoras edilicias y había jóvenes de otros sectores en el A-B por reformas edilicias. Es un edificio antiguo y necesita reparaciones en caños y luces”, agregó.

Bassín resaltó la tarea de los operadores: “Es un trabajo arduo, desgastante desde que se entra hasta que se sale, se está atento, disponible y mirando todos los detalles”.