La investigación del caso de la desaparición de la adolescente Florencia Romano ya encontró una línea firme, y con algunas pistas que involucran a una pareja de Maipú, donde en las cercanías de departamento que comparten ambos habría sido vista por última vez la chicas de 14 años. Este miércoles por la tarde ya comenzaron a trabajar en la búsqueda de rastros una perra de la Escuela Canina de Adiestramiento Mendoza (ESCAM), especializada en la búsqueda de personas o restos humanos.

La investigación que lleva adelante la fiscal Claudia Ríos logró encaminar la causa hacia una pareja con la cual se habría reunido Florencia el sábado. Se trata de Pablo Ramón Arancibia (33) y Micaela Estefanía Méndez (27), quienes alquilan desde marzo pasado un departamento en callejón Berra, esquina Padre Vázquez, en Gutiérrez, Maipú, y fueron detenidos este martes. Allí el personal que dirige la fiscal Ríos habría encontrado huellas hemáticas en las paredes de la pequeña vivienda y otra en una ojota, en una de las dos habitaciones, que podría ser de una mujer de pequeño porte.

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Arancibia tiene antecedentes judiciales. En 2011 por coacción, y en 2014 por privación ilegítima de libertad, aunque en ninguna fue condenado.

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Este miércoles, al mediodía, la fiscal se entrevistó con el padre de Florencia, José Romano en la Fiscalía de Homicidios, donde le informaron los avances de la investigación, le tomaron muestras de sangre, y el hombre declaró desconocer a la pareja Arancibia- Méndez, y la forma en que se contactaron con su hija.

Los rastreos comenzaron este miércoles, cerca de las 17, en el domicilio de la pareja maipucina, ya que allí estuvo el sábado Florencia, y según confesó Arancibia, él habría acompañado a las 19 a la adolescente hasta la parada del micro, que fue la última vez que se supo de ella.

Inicialmente Florencia había salido de su casa rumbo a una pileta en Maipú, donde iría con una amiga. Cotejando los datos de la tarjeta SUBE se supo que había llegado a aquel departamento a las 12.40 y le había avisado a su amiga que no iría a la pileta. Luego, a las 19 Florencia invitó a su amiga a una fiesta clandestina, para luego -a las 20- cambiar de idea y decir que iba a ir con otra persona. A partir de ese momento no se tuvo más contacto con el celular de la chica desaparecida.