Una joven de 22 años que es investigada por intentar matar a su novio recuperó su libertad tras casi dos meses de detención. La pesquisa sostiene que intentó prender fuego al hombre en la casa donde vivían en Maipú, sin embargo su situación procesal se alivió ya que hay pruebas de que sufría violencia de género.

Gabriela Alejandra Sánchez y José Eladio Hugas vivían en un domicilio ubicado en calle Azcuénaga al 670 de ese departamento. Era la madrugada del domingo 19 de septiembre, cuando la joven acababa de acostar a sus dos hijos. Según sostiene la acusación fiscal, la joven tomó un bidón de nafta que estaba en el patio y roció a su pareja en el rostro con el líquido y lo dejó encerrado con llave en la habitación.

Uno de los niños, que todavía no se dormía, escuchó los gritos de su padre por lo que salió corriendo junto a su hermanito hasta la casa de un tío, ubicada a pocos metros. Cuando el hombre llegó para ver que pasaba se encontró a Gabriela Sánchez en la vereda colocando unos trapos empapados en combustible por debajo de la puerta y tenía un encendedor en sus manos.

La mujer quedó detenida y se inició una investigación a cargo de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, quien decidió imputarla por tentativa de homicidio agravado por el vínculo -de 10 a 15 años de cárcel-. Desde entonces se encontraba alojada en la penitenciaría, hasta la tarde del jueves pasado que recuperó su libertad, según detallaron fuentes ligadas a al causa.

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La fiscal de Homicidios, Claudia Ríos, investiga el hecho.

La fiscal de Homicidios, Claudia Ríos, investiga el hecho.

La estrategia de la Defensoría Oficial de Homicidios -Rubén Castro y Marian Gil Yoma- fue demostrar que la acusada había sufrido violencia de género en forma sistemática. Esto fue corroborado por un informes del Equipo Técnico Interdisciplinario (ETI), con lesiones recientes que le constataron a la mujer y con la declaración de uno de sus hijos en cámara Gesell.

Si bien la fiscal Ríos había solicitado la prisión preventiva, con estas nuevas pruebas desistió del pedido y ordenó la libertad de Gabriela Sánchez. De todas formas, seguirá siendo investigada y deberá cumplir ciertas normas de conductas hasta que finalice la pesquisa.

Antecedentes similares

Los defensores oficiales de Sánchez también esgrimieron dos expedientes que se resolvieron en forma similar durante los últimos años en Mendoza. El primero de ellos tuvo como protagonista a Cinthia Rojas Echevarrieta, una mujer que el 15 de junio del 2012 mató de una puñalada a su concubino, Osvaldo José González, en el barrio Santa Teresita de Las Heras. La acusada fue condenada a 8 años de cárcel, pero cuando cumplía un año de detención la Suprema Corte de Justicia ordenó su absolución al demostrar que en realidad se había defendido de una paliza por parte del hombre.

En tanto que el 28 de junio de 2018, Claudia Cortez también le quitó la vida con arma blanca a su marido, Carlos Pelayes, en el domicilio donde vivían en Godoy Cruz. Luego llamó al 911 y aseguró a las autoridades que el hombre había sufrido un infarto, aunque su versión se cayó a los pocos minutos. La mujer enfrentó un juicio por jurado al año siguiente y arriesgaba una condena a prisión perpetua. Sin embargo, el jurado no logró ponerse de acuerdo en el veredicto y el caso se convirtió en el primer debate que termina estancado a nivel país. La acusación se cayó y Claudia Cortez quedó en libertad.