Un día de furia. Un hecho planeado. El video vale más que mil palabras para explicar la situación aunque, sin embargo, hay una historia detrás por una puja que venía de meses. El martes, un hombre que ya saltó a la fama como "el Loco del hacha" entró con un hacha casera a una concesionaria de autos y provocó destrozos en un Audi A4, en una concesionaria la ciudad de Rojas, al norte de la provincia de Buenos Aires. Luego huyó junto a dos cómplices en un auto que lo esperaba estacionado en la puerta.
La insólita razón para que el "Loco del hacha" destrozara un Audi

El martes, un hombre que saltó a la fama como "Loco del hacha" entró con un hacha casera a una concesionaria de autos en Rojas (Buenos Aires) y destruyó un Audi A4.
Finalmente fueron detenidos en el peaje de la Ruta Provincial 188. Sin embargo, el dueño de la agencia de autos teme por su vida y que el ahora conocido como "Loco del hacha" vuelva por él.
“Estoy tranquilo porque están detenidos, pero una vez que salgan la verdad es que estoy analizando la alternativa de armarme por si vienen a buscarme”, le dijo Guillermo Cela, de 50 años, al portal porteño Infobae.
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El mismo dueño de la concesionaria le contó al mencionado portal que los problemas empezaron con la venta de un auto en enero. Según relató, Raul Enrique Yamil Marcial, de 34 años, con domicilio en la ciudad de Junín -80 kilómetros al sur de Rojas-, fue a la concesionaria Cela Automotores con la idea de comprar una camioneta utilitaria y se entrevistaron con Guillermo.
Según siempre el relato de la ahora víctima, el auto que Marcial había entregado tenía algunos golpes y detalles de chapa y pintura que en la agencia repararon rápidamente con el dinero de la diferencia para poder tenerlo a la venta. A los 10 días de hecha la compra, Marcial lo llamó a Cela y le dijo que la Kangoo que le había vendido tenía problemas y que quería devolverla.
Y agregó: “La realidad es que si un vehículo tiene problemas no hacemos una devolución, lo que hacemos es arreglarlo. Vendí más de 10 mil autos y te puedo decir que nunca tuvimos un problema de ese tipo. Pero él no quería saber nada así que le devolvimos su auto, que ya lo habíamos reparado”. Marcial también devolvió la Kangoo.
En la agencia advirtieron que la camioneta tenía el kilometraje alterado, lo cual era muy fácil de chequear con los cambios de aceite que tenía hechos.
“Cuando me contacté con él para avisarle le echó la culpa a la mujer y la mujer se la echó a él. Este tipo de cosas ya te hablan de la clase de gente que es”, dice Cela. El problema, sin embargo, fue otro: Marcial ya había firmado un formulario 08.
“Si la Justicia fuera un poco más rápida, como él no se puede negar a firmar un 08, el juez lo obligaría a hacerlo, y si aún así no lo hace el juez puede hacerlo en su lugar. Pero para solucionarlo iba a estar tres años pagando un abogado y las patentes del auto. Él sabía que para mí era negocio darle la plata por más de que yo no se la debiera, pero así no son las cosas”.
La estrategia de Cela entonces fue empezar a llamarlo cada varios días “para ver si aflojaba”. Hasta que un día el que llamó fue Marcial: “Estoy necesitando 30 mil pesos, si me los das te firmo los papeles”, le dijo. “Cuando me negué su respuesta fue: ‘Pero mirá vos todo lo que tenés, mirá todos estos autos’. Le dije que viniera a firmar y que íbamos a conversar sobre esto, a ver si podíamos llegar a un arreglo”, dice el empresario.
Marcial y Cela fueron a la escribanía y firmaron los papeles. Cuando volvieron a la concesionaria para hablar sobre el dinero, el comerciante le dijo que él no le debía nada, que lo que estaba haciendo era una extorsión y que no correspondía.
Entonces Marcial decidió activar una maniobra, en apariencia, planificada: “Salió a la calle, le hizo señas a dos amigos que estaban arriba del auto y uno de ellos entró con un hacha y pasó lo que se ve en el video. Obviamente nadie se va a poner a enfrentarse eso”.
El hombre bajó del Chevrolet Corsa blanco que esperaba en la vereda con un hacha casera hecha con un caño y una suerte de chapa cortante. De acuerdo con los primeros datos que arrojó la investigación, sería un hombre de 36 años ya condenado por un delito y beneficiado con salidas transitorias.
A un Audi negro le rompió un parabrisas, el vidrio trasero izquierdo, parte del baúl, una puerta, el capot, el guardabarro izquierdo. Después siguió al interior del local donde estaba Cela y sus empleados y rompió de un hachazo un vidrio, dañó un escritorio y partió al medio un televisor. En la concesionaria de las calles Alem y 9 de Julio todavía no saben cuántos cientos de miles de pesos valen los destrozos.
El hombre subió al auto y, junto a Marcial y otro cómplice que conducía, huyeron. Cela avisó a la Policía y dos patrulleros comenzaron una persecución que duró varios minutos, hasta que los detuvieron en la Ruta 188 a la altura de la ciudad de Agustín Roca, 50 kilómetros al sur de Rojas, en dirección a Junín.
Los tres hombres fueron detenidos, el auto y el hacha fueron secuestrados y la causa por daño, lesiones leves agravadas, amenazas y resistencia a la autoridad quedó en manos del fiscal Esteban Pedernera, de la UFI Nº8 de Junín.
FUENTE: Infobae.