Policiales Jueves, 9 de agosto de 2018

La estafa a la tía de Adaro no fue un cuento del tío común

Los delincuentes conocían datos del entorno familiar e invocaron el nombre del juez de la Corte ante la mujer.

Mario Adaro, la cuarta firma a favor del fallo<br>

Cuesta creer que una mujer de 79 años, tía del ministro de la Corte Mario Adaro, y ex jueza, haya caído en el cuento del tío de una banda estafadora. Sin embargo, fue posible porque los delincuentes contaban con muchos datos e información sobre su familia y los lugares donde se maneja. Le robaron 80 mil dólares, equivalente a 2.240.000 pesos (a un valor de $28).

La víctima relató que en la mañana del martes recibió un llamado al teléfono fijo de su departamento, de calle Colón y Patricias Mendocinas, de Capital, supuestamente de su sobrino, Mario Adaro.

"Estoy medio engripado, por eso tengo la voz rara", fue lo primero que dijo el delincuente para que la mujer creyera que realmente hablaba con su sobrino. "Se me rompió el celular, por eso te llamo al fijo", fue la segunda excusa que dio para que la víctima entrara en confianza.

En medio de un diálogo normal entre tía y sobrino, este le preguntó si había visto lo que había pasado con los dólares, a lo que la mujer le dijo que no.

El clásico engaño, los viejos billetes dejarían de circular y había que cambiarlos por los nuevos para no "perderlos".

El supuesto sobrino le dijo que tenía un amigo que estaba haciendo esos trámites y que iba con un custodio para mayor seguridad. Le preguntó a la mujer si deseaba cambiar sus viejos billetes y respondió que sí.

El hábil estafador le dijo a la tía de Adaro que iban a pasar a buscarla por su departamento de calle Colón al 400, de Capital, en un auto.

Y así fue como dos hombres de aproximadamente 35 años, con pantalón de vestir y saco, la pasaron a buscar en nombre de su sobrino.

La víctima, completamente confiada, se subió al auto, fueron hasta su estudio a una cuadra de allí, entró sola con un bolso, guardó los 80 mil pesos y salió.

Una vez de nuevo en el auto, le indicaron que necesitaban una fotocopia del documento, y la llevaron hasta un negocio para que hiciera ese trámite. Le dijeron que, para mayor seguridad para ella, dejara el bolso en el auto mientras ellos la esperaban.

Mientras la víctima era atendida para hacer la fotocopia del DNI, los ladrones escaparon con el cuantioso botín de 80 mil dólares.

La primera versión de este hecho indicó que el robo había sido de más de 700 mil dólares, pero luego la mujer rectificó la suma de dinero que equivocadamente entregó en manos de los ladrones.

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