Una caminata de paseo entre una madre y su hija de 3 años por las calles de Los Ángeles desembocó en el hallazgo de lo que parecía ser un maniquí que estaba perfectamente partido a la mitad por la cintura. Pero en un segundo vistazo, en realidad se trataba del cadáver de una mujer. Así nació el caso de la Dalia Negra, el femicidio impune más recordado en la historia del crimen de los Estados Unidos.
La Dalia Negra: el cadáver que parecía un maniquí y el detective que investigó a su propio padre
El crimen de Elizabeth Short se trata de uno de los casos más impunes en la historia de Estados Unidos
Quien cometió el crimen fue un experto en medicina. El cadáver prácticamente no tenía rastros de sangre, pese a que había sido perfectamente cotado por la mitad. En la cara, le habían realizado un corte desde la comisura de la boca hasta las orejas, al estilo del Guasón. Tenía algunas de sus partes íntimas mutiladas. Los peritos determinaron que fue torturada y abusada durante al menos dos días antes de morir producto de los golpes que sufrió.
El caso, ya escabroso de por sí, levantó aún más notoriedad cuando se identificó a la víctima fatal. Una joven de 22 años con aspiraciones de fama y aspectos más que llamativos. Días atrás se había estrenado La Dalia Azul, una película que contaba la historia de un femicidio, por lo que el crimen adoptó el nombre mediático de La Dalia Negra.
¿Quién era Elizabeth Short?
Elizabeth Short era una joven de 22 años que llamaba la atención por su extraordinaria belleza. Había atravesado una vida marcada por el abandono de su padre cuando era niña y por distintos amoríos frustrados. Su sueño era la fama, tenía intenciones de dedicarse al modelaje o a la actuación.
En los meses previos a ser víctima del femicidio, se había radicado en Los Ángeles donde trabajaba como camarera de un bar. Pero nunca se rehusaba a sus intenciones de aparecer en la pantalla gigante, por lo que su magro sueldo era invertido en su look: la ropa, casi siempre negra, y el maquillaje estaban a la orden del día.
La investigación por el crimen de la Dalia Negra
Corría el año 1947. Si hoy en día los medios de comunicación suelen tener problemas para tratar mediáticamente un femicidio, en esa época era lo común. Todos los días salía publicado en los periódicos algún hombre que confesaba haber cometido el crimen, se contaban detalles de la vida íntima de Elizabeth Short y hasta se la banalizaba como una mujer de la noche, todo lo contrario a la realidad.
Trabados por las múltiples informaciones que recibía la Policía, recién en 1999 un investigador privado fue quien esgrimió la teoría más convincente sobre el femicidio de la Dalia Negra. Con la particularidad de que el sospechoso fue su propio padre.
Fue el investigador Steve Hodel quien ese año, revisando un álbum de fotos de su padre George, descubrió una imagen de una mujer muy parecida a Elizabeth Short. En ese momento, se convenció de que su progenitor era el asesino y jamás abandonó esa hipótesis, aunque nunca llegó a buen puerto judicial.
Goerge Hodel había vivido en Los Ángeles durante la década del '40, testigos señalaron haberlo visto junto a la víctima fatal y, de postre, era cirujano, lo que podría explicar los cortes perfectos que presentaba el cadáver. Su hijo aportó todas estas pruebas y algunas más a la policía, pero terminó destapando una olla que nunca quiso.
El detective oficial del crimen le confirmó que su padre había sido sospechoso, hasta tal punto que le habían colocado micrófonos secretos en su casa. En las grabaciones, el médico Steve Hodel no solo hablaba del femicidio de la Dalia Negra sino también de una red dedicaba a realizar cientos de abortos clandestinos, bajo la anuencia de la Policía de ese entonces.
Detener a Steve Hodel como el autor del crimen de la Dalia Negra hubiera significado en esa época destapar también la red clandestina de abortos, por eso se mantuvo bajo siete llaves. El entonces principal sospechoso del femicidio finalmente se fue a vivir a Filipinas tres años después del brutal hecho de sangre y así fue que, hasta el día de hoy, el caso se mantiene impune.






