Policiales Domingo, 4 de noviembre de 2018

Johana Chacón: ¿de qué forma se resuelve un crimen sin cadáver?

A Luque lo juzga el mismo tribunal que sentenció a la asesina de la empleada del Lencinas en base a sólidos indicios.

El hallazgo de huesos humanos que habrían pertenecido a Johana Chacón (13) sacudió esta semana el desarrollo del juicio contra Mariano Luque, único acusado de haberla asesinado en Tres de Mayo, Lavalle, hace seis años. Sin embargo, la posterior revelación de que esos restos no podrán ser sometidos a estudios de ADN -método para demostrar si eran o no de la desaparecida- abrió un profundo interrogante: ¿Podrá ser condenado Luque por un crimen sin cadáver?

Teniendo en cuenta dos antecedentes en la Justicia local, la respuesta es sí. El primero involucra directamente a Luque porque en 2017 fue sentenciado a 12 años de cárcel por otro homicidio también sin cadáver. La víctima fue Soledad Olivera, que desapareció en 2011 también en Tres de Mayo. La Corte confirmó el fallo.

El segundo antecedente tiene más de 15 años y se produjo en la Quinta Cámara del Crimen, el mismo tribunal que juzga a Luque por el asesinato de Johana Chacón. Por el crimen de la enfermera Juana María Páez, ocurrido en 1999, ese tribunal condenó a Noemí Gladys Puebla a 25 años de cárcel. El cadáver de la víctima tampoco fue hallado, pero sí un puñado de huesos que pudieron haber sido de la mujer. Sin embargo, los especialistas revelaron que esas piezas óseas halladas en la parte trasera de un canil, en el pedemonte, estaban incineradas y habían perdido las propiedades orgánicas indispensables para responder a un ADN.

Por primera vez en Mendoza, el misterio de un crimen sin cuerpo estaba latente y amenazaba con dejar impune el asesinato de la enfermera del hospital Lencinas. ¿Cómo se resolvería?

En los pasillos del Poder Judicial se escuchó un viejo apotegma, afianzado en las épocas de la dictadura militar: "Sin cadáver no hay condena". Si hasta el abogado Pablo Cazabán, quien defendía a la pareja de Puebla, se hizo eco al señalar en su alegato "que sería conveniente dejar entreabierta la puerta de esta sala de audiencias porque en cualquier momento podría entrar la enfermera Páez.

Aun nada nos ha demostrado que ella esté muerta". La frase provocó algunas sonrisas. Pero alimentó la intriga. ¿Habría condena sin cadáver? Finalmente, la Quinta Cámara condenó a Puebla por la sumatoria de indicios acumulados en la causa.

La sumatoria de pistas que puede determinar la culpabilidad

La buena cantidad y calidad de indicios recogidos en la investigación de un crimen, y luego ordenada de manera lógica y razonable se convierte, muchas veces, en una sólida plataforma probatoria que, finalmente, torna innecesaria la existencia de un cadáver para condenar. Así pasó con Soledad Olivera. Así pasó con la enfermera Páez. Así podría terminar el juicio a Luque por Johana.

Aisladamente, ningún indicio tiene un valor decisivo. En conjunto, pueden ser inapelables.

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