Policiales Martes, 30 de octubre de 2018

Johana Chacón: ¿afecta a la situación de Luque el hallazgo de huesos humanos?

El juicio por el asesinato de la joven lavallina de 13 años transita sus últimas semanas y sigue incorporando pruebas científicas que pueden ser claves.

Por segunda vez, el juicio por el asesinato de Johana Chacón (13) reveló pruebas científicas que son de importancia. En esta ocasión se trata de restos óseos humanos, una evidencia que pese a su contundencia no podrá ser del todo valorada para complicar al imputado Mariano Luque (33).

En la práctica, la prueba es letal: un metatarso correspondiente a una persona de entre 11 a 18 años que fue hallado en el mismo lugar donde la testigo clave, la hermana de Johana, dijo que el cadáver de la niña fue enterrado.

No sólo coincide el relato de la testigo con el punto geográfico de la finca de los Curallanca donde fue hallado el material, sino también las condiciones. Beatriz Chacón declaró en 2015 que el cadáver de su hermana fue quemado dentro de un tacho de 200 litros. El resto óseo, estaba calcinado.

Cualquiera podría pensar que Luque no podrá zafar de esta evidencia, más teniendo en cuenta que cuando Beatriz Chacón declaró no estaba al tanto del lugar donde había aparecido la prueba tres años antes, lo que hace suponer que en su relato no miente -algo que será confirmado o no por una pericia psicológica que se realizará este viernes-.

Pero justamente por el hecho de haber sido quemado, el antropólogo que realizó los estudios explicó que no hay material genético para realizar una comparación de ADN. Si no fuera así, un cotejo que confirme científicamente que se trata de un pedazo del cuerpo de Johana Chacón sería concluyente en el proceso penal.

Será tarea del fiscal Alejandro Iturbide y el abogado querellante Fernando Peñaloza sugerir a los jueces la forma de valorar esta prueba en busca de incriminar al sospechoso. Para esto serán claves los alegatos, los cuáles se realizarán en las próximas semanas.

Johana Chacón desapareció en 2012.
Johana Chacón desapareció en 2012.

Prueba vieja pero sorpresiva

Seis años después, se pudo saber que en la finca Curallanca -donde residía Luque- se hallaron restos de una persona. Las excavaciones se realizaron en 2012, cuando la investigación por el paradero de Johana recién comenzaba. Nadie señalaba a Luque como el asesino entonces, pero los testigos sí decían que la última vez que la vieron con vida fue ingresando a ese predio.

En la etapa de investigación primaria los huesos quedaron como prueba, pero jamás se pudo determinar si eran de personas o de animales. Es por esto que seis años después, en el inicio del juicio oral el fiscal Iturbide ordenó estudios más exhaustivos que determinaron que un hueso corresponde al pie de un ser humano. Además, hay un pedazo de costilla del cuál no se puede terminar si tiene la misma condición o es de algún animal.

No se trata de la primera prueba científica de importancia que se ventila en el juicio. Semanas atrás, un análisis de ADN detectó que había rastros de semen de Mariano Luque en una remera que pertenecía a Johana Chacón, lo que coincide con la hipótesis acusatoria de que el hombre mató a la niña para ocultar que la abusaba sexualmente.

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