La desaparición de las dos mujeres israelíes en Mendoza es un misterio que crece que el correr de las horas y las sospechas son muchas, pero endebles. Incluso, la promesa de una recompensa por datos para encontrarlas no dio grandes resultados hasta el momento, y se recibieron menos de una decena de llamados.
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La Justicia anunció una recompensa de 300 mil pesos y la familia de las mujeres sumó unos 50 mil pesos más, para quien de información certera y precisa para encontrarlas, pero solo ingresaron menos de 10 llamados y sin datos valiosos para la investigación.
La preocupación de los investigadores crece, pero investigan todas las posibilidades que puedan existir.
Sin embargo, ya pasaron 14 días desde la desaparición de Pyrhia Saroussy, de 63 años, y su hermana Lily Pereg, de 53 años, quienes llegaron a Mendoza el 11 de enero pasado. Visitaron a Nicolás Gil Pereg, hijo de una de ellas, en su casa de Guaymallén y no volvieron a saber de ellas.
Dichos y desdichos
Uno de los personajes más extraños en esta investigación es Nicolas Gil Pereg, de 36 años, hijo de una de las mujeres desaparecidas hace 14 días.
Reconoció que compró 45 armas de fuego, aunque varias de ellas se las robaron. Dijo que en Mendoza la pasó muy mal desde que llegó porque fue víctima de robos, asaltos y de estafas, donde le robaron dinero.
En un primer momento indicó que lo que le haya pasado a su madre y su tía tenía que ver con la delincuencia mendocina, y que nadie de Israel vendría hasta aquí para hacerles daño.
Pero pocos días después, habría cambiado de parecer, porque dijo públicamente que quizá fue alguien de Israel que viajó hasta aquí para hacerles algo.
También sostuvo pudo ser alguien que lo odia y que para vengarse de él atacó a las mujeres.
Hasta ahora, todas las hipótesis y líneas investigativas son válidas para los pesquisas, que no descartan nada.


