Un policía es investigado sospechado por hechos de corrupción, y también por estar en contacto casi a diario con un hombre intensamente buscado por el crimen de un carpintero en Guaymallén, ocurrido en 2017. Los pesquisas tienen pruebas que el efectivo tenía una moto del acusado, y habría escuchas telefónicas.
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La Inspección General de Seguridad abrió un sumario y pasó a pasiva al policía con jerarquía de Principal que se desempeñaba en la División de Robo y Hurtos, de la Dirección de Investigaciones.
Como parte de esta investigación que lleva adelante la IGS, pidieron a la Justicia Federal las escuchas telefónicas donde estaría comprometido el efectivo, para determinar el grado de responsabilidad en la acusación en su contra.
En paralelo, el policía también es investigado por la justicia penal, debido a que estaría estrechamente vinculado con Diego Norberto Vildoza, quien era informante de la Policía, pero que también está prófugo y es buscando como un posible autor del crimen del carpintero Carlos Moya, ocurrido el 4 de noviembre de 2017 en su casa de calle Gutemberg al 995, de Villa Nueva, Guaymallén.
Vildoza estuvo detenido como sospechoso por el homicidio, pero dijo que ese día estuvo en el cumpleaños de su hijo en el barrio Urundel, de Godoy Cruz, y con esa coartada fue liberado.
Tiempo después, un hombre incriminó a Vildoza como uno de los autores del hecho, pero hasta hoy no volvieron a capturarlo. Incluso en noviembre pasado el Ministerio de Seguridad ofreció una recompensa de 200 mil pesos para quien pueda aportar datos de dónde se encuentra, pero ni eso alcanzó.
Algunas versiones indican que luego de ocurrido el homicidio de Moya, este efectivo investigado habría mantenido contacto con Vildoza a pesar de tener un pedido de captura, y le habría comprado una moto.
Otros, dicen que el policía extorsionó a Vildoza a quien le exigió dinero y una moto para desviar la investigación y que no llegaran a él para capturarlo.
Se estima que, además, hay escuchas telefónicas que confirman la relación entre el policía y el prófugo por el asesinato de Moya.
Si bien no habría pruebas contundentes hasta el momento, también investigan si participaba de allanamientos inventados a narcos para robarles dinero y a veces quedarse con parte de la droga que encontraban.
Los rumores surgieron en los últimos días del 2019 por mensajes que circularon como cadenas de Whatsapp, donde daban detalles de la supuesta corrupción en la Policía de Mendoza.




