Apenas un día después de haber asumido como comisaria general lo que la convirtió en la primera mujer en acceder a ese rango en la Policía de Mendoza, tanto la Justicia Penal como organismos administrativos indagan una denuncia contra Cecilia Maza Argones (48), señalada por haber utilizado un móvil policial para fines personales.
El expediente nació en la Unidad Fiscal de Delitos Económicos antes del jueves, cuando la cúpula del Ministerio de Seguridad realizó una conferencia de prensa para comunicar el primer ascenso de una mujer a comisario general, rango más alto de la fuerza.
El fiscal Santiago Garay es quien lleva adelante la causa, que también tiene su investigación paralela en forma administrativa en la Inspección General de Seguridad (IGS). En ninguno de los dos expedientes ha sido imputada o sancionada hasta el momento.
El caso se inició cuando un subcomisario realizó la denuncia. Palabras más palabras menos, dijo que Argones utilizó un auto de civil del Ministerio para llevar a sus hijas al colegio y a clases de natación.
Incluso acompañó la acusación con un video en el que se puede observar el rodado con la misma patente frente a una escuela, confirmaron fuentes ligadas a la pesquisa.
Los investigadores solicitaron inmediatamente el historial del rastreo de GPS del auto y el informe reveló que no se registraron movimientos en los días que señalaba la denuncia.
También existe un antecedente entre Argones y el denunciante. El subcomisario fue acusado penalmente por amenazas -está imputado- por la ahora comisaria general luego de que circuló entre varias dependencias policiales de Maipú el "decálogo de la manito", un escrito donde exponían presuntas irregularidades que involucrarían a Argones.
Todos estos elementos están siendo analizados en ambas investigaciones. En sede penal se calificó el expediente como peculado, que prevé de 2 a 6 años de cárcel e inhabilitación absoluta perpetua. En tanto la IGS citó al denunciante a declarar el próximo lunes para corroborar los datos de la acusación.




