Por Sebastián Salas
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Eduardo Pola Martínez (58) fue protagonista de las crónicas policiales a mediados de la semana pasada tras ser atrapado en la escena donde asesinaron a Víctor el Poca Vida Ramírez (54) en una zona rural de Tunuyán. La investigación avanzó rápidamente y el hombre fue imputado y enviado a prisión por el sangriento hecho.
El juez de instrucción Oscar Balmes lo formalizó por el delito de homicidio simple y ahora el hombre arriesga una pena de entre 8 y 25 años de prisión cuando la causa llegue a juicio oral y público, según establece el artículo 79 del Código Penal. Según informaron fuentes judiciales, prefirió no declarar al momento de ser notificado de la acusación.
. El hombre fue atrapado en el interior de la finca Nina, en la localidad de Las Pintadas, donde ocurrió el crimen. Su ropa estaba impregnada de sangre y estaba bajo los efectos del alcohol.
Justamente los investigadores sostienen que este hombre, que era sereno de esa propiedad, se juntó a tomar algo con el casero de otra finca cercana y, tras ingerir varias cajas de vino, se desconocieron y lo asesinó con un machete de 80 centímetros.
Pola Martínez intentó establecer una coartada donde aseguraba que un hombre apodado Cabeza había matado al Poca Vida y su única participación en el hecho fue haberlo arrastrado hasta el patio. Los sabuesos policiales identificaron rápidamente a esta persona y, en conjunto con la declaración de testigos, .
Alcohol y sangre
Según sostiene el expediente, Eduardo Pola y Víctor Ramírez se juntaron a tomar algo en una precaria vivienda ubicada dentro de la finca Nina, sobre calle Quintana, en la tarde del 4 de junio pasado.
Cerca de las 20, el primero de hechos comenzó a atacar con un machete al Poca Vida tras protagonizar una discusión verbal motivada por la ingesta de alcohol. Minutos después, la Policía lo detuvo en el lugar del hecho.
