Sin embargo, el hombre quedó en libertad. No es el dueño del equino y la investigación no está cerrada por el fatal accidente ocurrido este viernes en Malargüe.

Imputaron por "homicidio culposo" al presunto responsable del caballo que embistieron tres jóvenes en el Sur

Por UNO

Por Eduardo Araujo

Fue dejado en libertad pero imputado por el delito de “homicidio culposo” el individuo que fue detenido como responsable de la tenencia de un equino que fue embestido por un vehículo en Malargüe. Tres jóvenes murieron en ese accidente, ocurrido el viernes.

“Luego de una rápida investigación que realizó personal de Comisaría 24, personal de Policía Científica y de Investigaciones localizaron a una persona que sería en una principio el encargado de la custodia del animal.

El sujeto fue indagado por el fiscal Alejandro Celeste y posteriormente imputado por el delito de homicidio culposo. No obstante, fue dejado en libertad, aunque “se sigue con la investigación para determinar si el equino tiene algún tipo de marca” informó el comisario inspector Marcelo Fuentes, titular de la departamental sureña.

Esta persona, presumiblemente, no sería la propietaria del animal.

Carlos Alfredo Arroyo (36), conductor y propietario del rodado, Daniel Andrada (29) y Leandro Gutiérrez (19), murieron cuando el Chevrolet Aastra, patente HLL 248, en el que se desplazaban impactó contra un caballo que estaba sobre la calzada a la altura del kilómetro 2.952 de la ruta nacional 40, en la salida norte de la ciudad, antes de llegar al barrio Virgen de los Vientos. El hecho se produjo a las 5 del viernes.

El equino impactó, aparentemente, de frente con el auto, por lo que el rodado resultó con serios daños en su costado izquierdo y el techo, que fue necesario cortar para sacar los cuerpos.

Este sábado fue el sepelio de las víctimas. Los velatorios se realizaron por separado: dos en salas de una funeraria y otro en el Honorable Concejo Deliberante, ya que uno de los fallecidos era empleado del municipio.Carlos Alfredo “Narizota” Arroyo, casado con cuatro hijos, trabajaba en la industria petrolera y supo desempeñarse como jugador del Club Deportivo Malargüe y otras instituciones deportivas del medio. Era el propietario y conductor del Astra.

Daniel “Rulo” Andrada, soltero, era empleado municipal, prestaba servicios como informador en la Dirección de Turismo, por lo que también era sumamente conocido en la ciudad y recordado como “un buen chico, que siempre estaba de buen humor y tenía la mejor predisposición para con su trabajo, compañeros y turistas”, por una joven que compartía su labor. Sus restos fueron velados en el deliberativo malargüino.

Por su parte, Gutiérrez pertenecía a una reconocida familia del departamento.

Los cuerpos recibieron sepultura en el cementerio local, donde se vivieron escenas de verdadero dolor.El reclamo generalizado de familiares y amigos volvió a ser contra los propietarios de animales, que los dejan pastar junto a los caminos y las autoridades, que no son eficientes en sus controles.