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Las dos hermanas que eran la carnada perfecta de un grupo de secuestradores

Una peligrosa banda asolaba la zona de Moreno, en Buenos Aires. Robaban y secuestraban trabajando con una coordinación digna de grupos militares de élite. Pero su principal arma eran las dos seductoras hermanas Gimena y Macarena, que hacían de "señuelo" para atraer a las víctimas -elegidas a dedo- y llevarlos a lugares apartados, donde luego el resto del grupo los apresaba y obligaba a pagar altas sumas de dinero (en dólares) para liberarlos. 

Macarena y Gimena (21 y 23 años), quienes se hacían pasar por promotoras, fueron detenidas esta semana por el Departamento Antisecuestros de la Policía Federal luego de varios allanamientos en las zonas de Paso del Rey, Merlo, Isidro Casanova, Longchamps y Villa Albertina, según consigno Infobae. El cabecilla de la banda, identificado como Brian D. S., de 25 años, sería pareja de Macarena.

La investigación estuvo a cargo del Juzgado de Garantías N°1 de Moreno de la doctora Adriana Julián y encabezada por el fiscal Leandro Ventricelli y la UFESE (Unidad Fiscal Especializada en Secuestros Extorsivos) a cargo del fiscal Santiago Marquevich.

Junto a las hermanas, también fueron capturados seis miembros de su banda, imputados por robo agravado por el uso de arma de fuego, robo agravado en poblado y en banda y secuestro extorsivo agravado por haber logrado el propósito y por haber participado tres o más personas.

Un caso particular y una denuncia anónima

Marcelo G. y Ricardo B. conocieron a Gimena este verano en Pinamar, donde ella dio ser promotora. El resto del año la voluptuosa rubia fue urdiendo la trampa, teniendo sólo contacto por whatsapp, para finalmente, en marzo pasado "acceder" a una cita con el "enamorado" Marcelo.

Gimena dijo que iba a ir acompañada de su hermana (Macarena), por lo que Marcelo pidió a su amigo Ricardo que lo acompañara, quien accedió y terminó cayendo en la trampa preparada preparada en realidad para él.

Luego de reunirse los cuatro jóvenes en un bar de Parque Leloir (Ituzaingó), las chicas pidieron que las llevaran a sus casas. Finalmente y con engaños condujeron a los amigos hacia Moreno, donde los esperaba el resto de la banda para capturarlos.

Sabiendo que Ricardo era el más solvente, llevaron a Marcelo con una bolsa en la cabeza a un baldío en Merlo, y bajo la amenaza de matarlo, obligaron a Ricardo a buscar dinero. Incluso una de las mujeres se tomó una selfie con su atada y encapuchada víctima.

A Ricardo le pidieron 2 millones de dólares, pero éste pidiéndolo a un tercer amigo de Puerto Madero, con el pretexto de hacer un negocio. Sólo consiguió 60 mil, lo que afortunadamente fue aceptado y así ambos muchachos consiguieron ser liberados.

Otra de las pistas que usaron los investigadores fue un llamado anónimo al 911, donde el denunciante en un llamado muy corto explicó que habían unas mujeres que vestidas de policías y acompañadas de una banda se dedicaban a robar en la zona de Moreno.

El aguantadero en una parrilla

En la llamada también denunciaban que el "aguantadero" era una parrilla junto al puente Independencia. "Es una banda organizada. La chica se llama Gimena, con ella hay tres hombres. Uno de nombre Brian, y el otro de nombre Oscar. Roban mucho hace tiempo en la zona. Única parrilla del puente", explicó el anónimo.

El mencionado lugar, que fue el punto de encuentro entre Marcelo y Ricardo con los delincuentes, se trata de una parrilla abandonada en la esquina de Pagnelli e Irigoyen (en Moreno).

El dueño de ese lugar se llama Oscar Ángel R. -el Oscar mencionado- quien quedó detenido como cómplice de la banda. Desde el primer piso del establecimiento tomaron fotos y videos de las víctimas mientras esperaban a las mujeres.

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