Policiales Martes, 11 de abril de 2017

Hay varios presos más en la mira por la tortura a otro reo en Almafuerte

Sergio López y Cristian Fuentes fueron acusados por los vejámenes que sufrió otro interno en el penal Almafuerte. Lo torturaron por ser el presunto homicida de un hombre cuando estaba en libertad.

A una semana de la brutal agresión que sufrió un preso en la cárcel de Almafuerte, en Cacheuta, la investigación presentó avances y dos sospechosos fueron imputados, mientras se busca identificar al resto de los agresores.

La fiscal de Homicidios Claudia Ríos acusó a dos internos del módulo 3 de ese penal y les endilgó gran cantidad de delitos: privación ilegítima de la libertad agravada por violencia, amenazas con fines de venganza, lesiones graves agravadas por ensañamiento y en concurso premeditado de dos o más personas, y amenazas agravadas por el uso de arma, todo en concurso real.

Por ahora los imputados son Sergio López y Cristian Fuentes, aunque se espera la identificación de varios sujetos más para seguir con las acusaciones. Estos hombres están sindicados como los agresores de Gustavo Marín (22), a quien el martes de la semana pasada le dieron una severa golpiza y le tatuaron en la cara las frases "Soy fiel a la Yaqui" y "La jefa", entre otras cosas que le dibujaron en el rostro.

La víctima llevaba apenas horas en Almafuerte cuando fue atacado. El joven, condenado a cinco años por robo agravado, había pedido el traslado desde la penitenciaría de Boulogne Sur Mer al penal de Luján. Recaló en un sector donde, al parecer, fue confundido con un Angelito de la Yaqui, razón por la cual fue torturado. Es que en el módulo 3 había enemigos de Sandra Jaquelina Vargas (40), la señalada líder narco de Godoy Cruz que fue condenada a 15 años por causas de droga y lavado de activos. Los acusados atacaron a Marín porque creyeron que era del grupo de jóvenes que respondían a la Yaqui y porque le adjudicaban el crimen de un hombre.

La víctima se encuentra en el mismo penal en recuperación y aislado del resto de la población carcelaria.

Además de las imputaciones, la fiscal Ríos pidió informes para una posible investigación a los penitenciarios del pabellón donde ocurrió el hecho y para saber por qué no pudieron evitarlo. Más allá de esto, la Inspección General de Seguridad ya inició su propia pesquisa para determinar de qué manera actuaron los guardiacárceles.

La causa penal ahora pasará a manos del fiscal Juan Manuel Bancalari, ya que uno de los involucrados, Sergio López, tiene una causa pendiente de secuestro coactivo con este magistrado.

Inédito y con alcance nacional

El caso trascendió un par de días después del ataque y rápidamente tuvo repercusión nacional. Las autoridades penitenciarias lo definieron como inédito en los centros de detención de la provincia y como un claro mensaje mafioso. Ignacio Segura, abogado del preso atacado, ya había adelantado que presentará un hábeas corpus por el agravamiento de las condiciones de detención de su cliente y se presentará como querellante en la compulsa que se arme en base a la omisión de los deberes de funcionario público del personal de la penitenciaría.

Además podría iniciar una demanda civil al Estado por el daño físico y moral que le provocaron los tatuajes que le hicieron.

No sólo a Marín le inscribieron en su cara frases relacionadas con la Yaqui, sino también le escribieron otras palabras y hasta le tatuaron un pene. Los tatuajes fueron hechos con una pequeña máquina muy utilizada en las cárceles.

Lesiones graves

Debilitamiento de la función de fonación y masticatoria, deformación del rostro y recuperación que demandará mucho más que un mes son las razones por las cuales se acusó de lesiones graves a los imputados.

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