Justo Omar Luna (56) recibió dos tiros de un arma calibre 22 en la puerta de su casa en Pareditas. Ayer lo sepultaron. Por el crimen está detenido un menor de 17 años, quien no declaró ante la Justicia. Hay un abanico de hipótesis

Hay varias dudas e hipótesis alrededor de la muerte del profesor

Por UNO

Alejandra [email protected]

San Carlos. Mucho pesar, una gran conmoción y aún muchas dudas han dejado en la comunidad sancarlina el asesinato del profesor y hacedor cultural Justo Enrique Omar Luna (56), provocado por dos disparos que habría efectuado un joven de 17 años, a quien la víctima nombró antes de morir. Descartado el robo como móvil, la policía investiga bajo estricto secreto de sumario los motivos y el grado de responsabilidad del único acusado -a quien no se le encontró aún el arma homicida-, que es vecino de la zona de Pareditas y también alumno de la escuela Maestro Funes, donde dictaba clases de literatura este reconocido escritor.

Varias son las hipótesis que se barajan en torno al hecho en el cual fue ultimado Luna la noche del domingo, cuando regresaba de una rotisería, y que ocurrió frente a su casa, sobre el kilómetro 3.175 de la ruta 40. En ese domicilio de este distrito del Sur de San Carlos el artista valletano manejaba un bar conocido por su apertura cultural orientada más al ambiente del under.

Un ajuste de cuentas, una represalia debido a algún inconveniente surgido en el seno de este local nocturno, hasta un motivo pasional son algunas de las causantes que se investigan, mientras el joven acusado por la misma víctima permanece en la Comisaría del Menor, en Guaymallén. Desde la distrital policial informaron que estiman que hasta mañana permanecerá allí, ya que está siendo sometido a distintos estudios y recibiendo asistencia por parte de los profesionales. Mientras, reúnen indicios y realizan otras averiguaciones propias de la investigación.

Sin embargo aún hay varias dudas en torno a este crimen, ya que habría allegados del implicado que aseguran que el joven de 17 años estaba en una juntada con amigos en el momento del asesinato y que hay pruebas con respecto a ello. Lo que sí asumieron es que habría bebido alcohol horas antes de la detención que tuvo lugar en su casa, como informaron algunos vecinos que lo vieron en la zona.

Cuestionan accionar del médicoMuchas han sido las repercusiones en torno a este caso. Entre ellas, hubo también cuestionamientos que surgieron del entorno familiar y más íntimo de Luna, sobre el accionar del profesional que lo vio antes de fallecer.

“Estaba muy grave, pero quizá el desenlace hubiese sido otro si hubiera tenido una mejor atención”, soltó un pariente que no quiso dar su nombre, pero que cargó contra el médico que estaba de guardia en el hospital Victorino Tagarelli en ese momento. Hasta allí fue llevado en estado crítico el escritor y él lo habría derivado directamente al Scaravelli, sin atenderlo y pidiéndole a sus familiares que lo cargaran en un auto particular porque no había ambulancias.

Acompañado de una enfermera, su cuñado lo trasladó hacia Tunuyán, pero murió antes de llegar al nosocomio.

Emotiva despedidaQue “el Omar” –como lo llamaba la mayoría– dejó una marca en el ambiente de las letras y la docencia, signado por el respeto a la diversidad y la libertad de pensamiento, quedó demostrado a través de conmovedores mensajes y despedidas expresadas en las redes sociales los últimos dos días.

Las simbólicas cintas negras con la inscripción de un pedido de justicia o la misma foto de la víctima puestas de perfil fueron algunas de las muestras de afecto en Facebook, además de la infinidad de comentarios que aún le escriben al pareditano en su propio perfil, donde el escritor había hecho una publicación una hora antes de que lo mataran.