Desde que Nicolás Gil Pereg llegó al penal de San Felipe el sábado por la tarde-noche, no ha ingerido ningún tipo de alimento. Así lo informaron las autoridades de la penitenciaría, pero también aclararon que esta negación no es una huelga de hambre.
Según las autoridades del penal, es una conducta típica de cualquier recluso que ingresa por primera vez a la cárcel y más si es su primera vez. Le llevan la vianda para que coma pero no lo hace.
El único imputado por los homicidios de Pirhya Saroussy (63) y Lily Pereg (54) se encuentra aislado sin ningún tipo de contacto con el medio exterior, es decir que no tiene acceso a radio, televisión o algo que le permita saber que sucede afuera. Una vez al día lo sacan para que pueda ver el sol.
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Es seguido muy de cerca por un equipo interdisciplinario del penal. Gil Pereg está como en un estado de shock, muy común en los detenidos cuando ingresan a una unidad carcelaría, no habla ni se manifiesta.
Hasta el momento no ha sido notificado de que encontraron los cuerpos de su tía y su madre en el lugar que residía. Al menos desde el lado del ministerio público fiscal aunque se supo que ya recibió la visita de un abogado.
Detalles de la investigación
Se conocieron los detalles que llevaron a la detención de Nicolás Gil Pereg. Luego de 14 días de investigación y de allanamientos, finalmente todas las pesquisas dieron resultados positivos.
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En los primeros allanamientos, no pudieron encontrar los cuerpos de
Pirhya Saroussy y Lily Pereg y eso que buscaron en el lugar donde finalmente estaban enterradas. Los perros rastreadores ya habían señalados el sitio donde el asesino las enterró, los miembros de la policía científica metieron lanzas sobre el piso para ver si se topaban con algo blando que le haga pensar que eran cuerpos, pero las lanzas se toparon, a aproximadamente 80 centímetros, con las grandes piedras que el criminal de las hermanas israelíes, les puso sobre sus cadáveres.
Examinando el inmenso predio los miembros de la policía científica observaron una pequeña mancha marrón en un pedacito de la bolsa en las que viene el cemento, pero nadie imaginar que podía ser sangre.
La intuición de los especialistas luego tendría resultados positivos ya que luego de examinar esa mancha en ese pedacito de papel, arrojaron que eran manchas hemáticas, es decir de sangre.
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Después con esa mancha de papel la cotejaron con muestras de ADN de los cepillos de dientes que las mujeres tenían en el departamento que habían alquilado. Ese análisis de ADN terminó dando positivo.
Durante esta etapa la fiscal Claudia Ríos le recomendó a Nicolás Gil Pereg que se haga una examen de ADN pero él se negó rotundamente afirmando que "No me voy a hacer un ADN porque no soy un criminal".



