A 32 años del femicidio

"Estaba fuera de control total": la cruda carta con la que Alicia Muñiz desnudaba la violencia de Carlos Monzón

Por UNO

"Yo, Alba Alicia Muñiz Calatayud conviví con el señor Carlos Monzón desde mayo de 1979 hasta el 12 de agosto de 1986. Mi separación se dio por problemas de agresiones [sic] y situaciones críticas estando Carlos siempre en estado de ebriedad". Así comenzaba la carta que Alicia Muñiz, pareja del boxeador Carlos Monzón, redactaba acompañando la demanda civil por alimentos.

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Alicia Muñiz murió asesinada por Carlos Monzón en la madrugada del 14 de febrero de 1988. El, en ese entonces ya ex, boxeador tomó su cuello con sus manos y la estranguló hasta matarla. Luego, la alzó en sus brazos y la arrojó por el balcón de una casa alquilada en Mar del Plata.

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La historia de maltratos había empezado mucho antes. 

"Se puso como loco diciendo que me iba a matar y me dio un cachetazo estando el nene. Estaba fuera de control total", relataba Alicia en su carta respecto de la madrugada del 11 de agosto de 1986, una de las tantas en las que sufrió los golpes de Monzón.

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Esa noche, Alicia y su hijo estaban en el departamento que compartían en Villa Urquiza. Monzón llegó hasta allí y golpeó la puerta. Estaba muy borracho. Alba Calatayud de Muñiz, la madre de Alicia, también estaba durmiendo en el lugar. Fue ella quien presentó la denuncia en la comisaría 39 por "disturbios, amenazas y violación de domicilio".

Aquella madrugada fue relatada en primera persona por Alicia, en un escrito que presentó junto a la demanda por alimentos:

"La madrugada del 11 de agosto de 1986 se puso como loco diciendo que me iba a matar y me dio un cachetazo estando el nene, o sea Maximiliano delante y escuchando todas las barbaridades que decía que me iba a hacer cuando vi que me arrinconó y me iba a pegar de manera brutal le pedía por fabor [sic] que no lo hiciera que Maxi estaba allí mirando, que estaba aterrorizado, al ver que no me escuchaba y estaba fuera de control total, salí corriendo como pude (…)", decía otro fragmento de la carta.

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"(…) diciendo que yo no tenía nada, que todo lo que tenía era de él, que me iba a romper todo, que me iba a matar. Al otro día le dije que así tampoco podíamos seguir, que él no cambiaba más y que yo ya no aguantaba más, que no sabía qué iba a hacer, que me dejara tranquila vivir con el nene. Lo hizo por unos días hasta que volvió a aparecer como siempre a cualquier hora de la madrugada, tocando timbre borracho y había que aguantar todo lo que se le ocurriera hacer o decir. Nunca me animé a no abrir la puerta no sé si por miedo al escándalo o a qué". Cuatro meses después, Alicia se toparía con la muerte, esa muerte que se podría haber dado antes, en cualquiera de esas noches trágicas en las que Monzón se ponía incontrolable.

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La madrugada trágica del Día de los Enamorados: Monzón mató a Alicia

El 13 de febrero de 1988, Alicia fue una vez más a pelear por la manutención de Maximiliano. Carlos Monzón, que estaba en Mar del Plata compartiendo el verano con su hijo, la esperó, la volvió a enamorar y hasta hablaron de reconciliación.

Sin embargo, a la noche la historia se repetiría, aunque con un final diferente.

Juntos fueron hasta el hotel Provincial donde Sergio Velasco Ferrero celebraba su cumpleaños. La noche siguió en el Club Peñarol y el casino. El alcohol fue protagonista.

Cuando volvieron al chalet de calle Pedro Zanni 1567, todo se descontroló, quizás por celos, quizás por dinero. Los gritos y los golpes no faltaron. A la madrugada, las voces no se oyeron más. Monzón había asfixiado con sus manos a Alicia y la había arrojado por el balcón. Luego, para disimular, él mismo se tiró arriba del cuerpo de su pareja.

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En alguna declaración, Monzón reveló que le había dado "un bife"… también que la había agarrado del cuello. Sin embargo, seguía repitiendo que Alicia se había tirado y que él cayó al intentar evitarlo.

"No le pegué, porque si le pego la mato", decía con el hombro fracturado desde el hospital. 

Las autopsias no dijeron lo mismo.

La primera explicó la muerte por la fractura del cráneo. Encontraron un hematoma del músculo esternocleidomastoideo y entendieron los médicos que Alicia cayó al vacío en estado de inconciencia.

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La segunda autopsia confirmó las lesiones en el cuello. Los médicos concluyeron que Monzón le había pegado una "trompada mortal" en la ceja derecha y que le tenía una fractura del cartílago tiroides y del hueso hioides (nuez de Adán) que probaban que la mujer había sido estrangulada.

Carlos Monzón fue condenado por homicidio simple a 11 años de prisión el 3 de julio de 1989.

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