Este miércoles en los Tribunales del Este mendocino, fue condenado a 5 años de prisión el hombre que cometió en esos días un solo asalto (y no decenas como la atribuían), utilizando un martillo como arma, y fue el

Fue condenado el hombre que despertó histeria social en San Martín y conocido como el "loco del martillo"

Por UNO

Por Enrique Pfaab

La realidad muchas veces tiene tantos condimentos llamativos como la fantasía. Otras veces, la realidad no alcanza a cautivar y es adornada con detalles fantásticos que distorsionan totalmente la situación original.

En noviembre pasado se produjo en San Martín una psicosis colectiva: se decía que había un hombre que, sin orden ni motivos, atacaba con un martillo a peatones y ciclistas, y que su lista de víctimas ya superaba la decena. Este miércoles en los Tribunales del Este mendocino, fue condenado a 5 años de prisión el hombre que cometió en esos días un solo asalto, utilizando un martillo como arma, y fue el caso –el único– que generó el rumor y después la histeria.

Gabriel Godoy tiene 19 años. Hasta fines de octubre no tenía antecedentes penales. 

Su vida no es simple: no ha terminado la escuela primaria y tiene una deficiencia mental que le impide hablar correctamente y desenvolverse con cierta normalidad.

Quizá por esta patología, que lo limita, pero “no le impide comprender la criminalidad de sus actos” diría la Fiscalía de Cámara, Godoy salió una noche a la calle, llevando un martillo. Iba acompañado por un chico de 12 años, supuestamente pariente o amigo cercano.

Llegó hasta la calle Salta, cerca de la esquina de Paso de los Andes. Eran cerca de las 22. En la parada de colectivos había un hombre, que en las constancias judiciales se dejó asentado que tenía 27 años y trabajaba cerca de allí.

Godoy, en forma planeada o por un arrebato propio de su condición mental, encaró al desconocido: lo amenazó con el martillo, para robarle. La víctima se asustó y Godoy le arrojó algunos golpes, que el hombre no logró esquivar del todo. Godoy, sin la mente clara ni la experiencia de los ladrones, le quitó el celular, el pullover y se dio a la fuga, corriendo junto con el menor que lo acompañaba.

A pocas cuadras, ya dentro del barrio Córdoba, una patrulla policial lo interceptó, lo detuvo y puso fin a su fugaz carrera delictiva. En la parada de colectivos, se le dio atención a la víctima, que fue trasladada al hospital Perrupato y allí atendida por lesiones leves, como se dejó constancia.

Gabriel Godoy, después de estar detenido durante 5 meses esperando el juicio, fue condenado a 5 años de prisión efectiva.

El expediente fue resuelto en un juicio abreviado por el fiscal Oscar Sívori y el juez Salvador Arnal.

Hasta aquí la realidad. La fantasía colectiva generó después de este hecho una especie de psicosis. A Godoy, que estaba preso desde el primer momento, le adjudicaron ser el autor de una serie de hechos que ocurrieron con posterioridad.

Se le endilgó cualquier robo que se cometía en la vía pública. Incluso, el jefe de la Distrital, en declaraciones periodísticas, dijo en esos días: “Las personas son atacadas por la espalda. El agresor se baja de un Renault 12 y ataca sin mediar palabra, eligiendo a su víctima al azar. En algunas oportunidades se traslada en bicicleta, sorprende a la víctima y la golpea con un martillo. Obviamente, le provoca lesiones de consideración por el elemento utilizado y por el grado de sorpresa e indefensión al momento del hecho. Hay elementos coincidentes que hacen presumir que se trataría del mismo autor”. 

Esto generó constantes desmentidas de los fiscales de la jurisdicción y hasta de los mismos jefes policiales de la Comisaría.

Pero el mito ya estaba creado y todavía hoy algunos cuentan como un caso real el del “loco del martillo”.