El doloroso caso que conmueve a la sociedad mendocina, el femicidio de Florencia Romano, ha dejado, y dejará, mucha polémica y mucho de que hablar. Han surgido miles de versiones e hipótesis respecto a los protagonistas del hecho sangriento, donde la adolescente de 14 años fue asesinada en el interior de una vivienda que comparte desde marzo la pareja imputada en la causa: Pablo Arancibia y Micaela Méndez, quienes están en pareja desde hace cinco años. Se dijo que Micaela no la estaba pasando bien dentro del penal, e incluso que había recibido una golpiza al ingresar. Todo ha sido desmentido por fuentes extraoficiales de la cárcel Almafuerte II, donde está la joven mujer acusada.

Nuevas versiones que aparecieron este lunes, indican que Arancibia, quien fue derivado al hospital psiquiátrico de El Sauce, ha acusado a su pareja -Micaela- de haber sido quien le quitó por celos la vida a Florencia. Nada de ello inquieta a la joven de 27 años, quien se muestra muy tranquila y declara su inocencia, argumentando que ella no estaba en el departamento del callejón Berra aquel sábado 12 de diciembre.

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La golpiza que no fue

Respecto a la versión sobre un duro "recibimiento" como parte del folklore carcelario, desde dentro del penal descartaron tal versión, ya que las nuevas instalaciones tienen un monitoreo permanente, y la Méndez se encuentra en lo que llaman un aislamiento preventivo por 14 días, bajo el sistema de Resguardo de la Integridad Física (RIF), algo que se hace cuando ingresa un interno que no ha tenido antecedentes. Además, la celda sólo tiene una muy pequeña ventana apaisada que da a un pasillo que comunica con las otras celdas, y además cuentan con un intercomunicador, con el cual pueden llamar a las penitenciarias de guardia en caso de agresiones.

Las otras internas salen de a dos, en turnos de dos horas al patio, y los aislados lo hacen en un patio tipo sum (salón de usos múltiples) y no se cruzan con otras. Según una versión, a Micaela la insultaron y tiraron agua y cosas al interior de la pequeña celda, pero sin lastimarla -no ingresó a la enfermería- aunque ella sí denunció a una de las agresoras por estas presiones.

Micaela sostiene su inocencia

Micaela Méndez duerme y espera novedades sobre el curso de la causa, y no se la ha visto nerviosa ni ha solicitado algún medicamento. Limpia su celda y es muy prolija, apoyando así su discurso de inocencias, mostrando una conciencia tranquila.

La versión de Méndez es sostenida por el testigo que fue quien indicó donde habían arrojado el cuerpo de Florencia a un zanjón, en Maipú, ya que por medio de engaños, Arancibia le había dicho que el bulto que llevaba, envuelto en frazadas, era un perro que había atropellado. Este testigo habría declarado también, que el propio Arancibia, le había dicho que luego dejar el bulto que llevaba, tenía que ir a buscar a su pareja (Micaela), ya que estaba en casa de unos parientes, lo que confirma la teoría de que no habría estado en el lugar y momento del crimen.