Un informe elevado por el Ministerio de Seguridad respecto a la actuación de la operadora del servicio de emergencia -911- complica más la situación procesal de la agente imputada que recibió la denuncia de un vecino que escuchó cuando Florencia Romano estaba pidiendo auxilio antes de ser asesinada aquel fatídico sábado 12 de diciembre pasado. El estudio del geoposicionamiento de móviles policiales al momento del llamado, indica que tres patrulleros estaban a un radio apenas superior a una cuadra de distancia del domicilio de Pablo Arancibia, el acusado de cometer el femicidio, en el callejón Berra, en Gutiérrez, Maipú.

El estudio de abogados que representa en la querella a la familia Romano realizó un prueba donde se determinó que una persona podía llegar caminando en menos de cinco minutos desde la Comisaría 29, a apenas dos cuadras, al lugar del femicidio.

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Según la investigación interna de la policía de Mendoza, se detectó que al momento de la llamada de un vecino de Arancibia, que denunció que en casa de éste se escuchaban gritos y pedidos de auxilio de una mujer, a las 18.58 de ese sábado, en la zona aledaña había tres móviles activos (en servicio) en un radio cercano a los 100 metros, según el GPS de cada automóvil policial. Teniendo en cuenta que la hora de la muerte de la adolescente se establece después de las 19, esto indica que de actuar con premura el sistema de emergencia, podría haberse salvado la vida de Florencia Romano.

Posición de los móviles a la hora del llamado:

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