Por Soledad Segade
segade.soledad@diariouno.net.ar
Impactantes fotos de presos armados con chuzas de gran tamaño fueron encontradas en las redes sociales que usan los mismos internos. Pertenecen al penal San Felipe, donde a principios de este 2014 hubo una revuelta.
Las fotos fueron subidas a Facebook por un interno del penal de Capital. En una de ellas escribió: “Aguant el 8 A d san felip.... Muert a la yuta!... Sta vez no pudimos cn el motim la proxi ma se pudre!....aguant los choroooos!... Larga vida al ladrooon!!.. Ja ja”.
El 2 de enero de este año los internos del pabellón 8 A intentaron tomar como rehenes a los penitenciarios que los custodiaban y de esa forma tomar el módulo.
Los agentes, con apoyo del Grupo Especial de Operaciones Penitenciarias, evitaron el conflicto aunque algunos resultaron heridos, al igual que algunos internos.
“Muerte a los traficante aguante los pibitos chorros gatos ya vamos a salir esto n es para toda la vida todo tiene buelta el mundo gira para todos lados ya lo vamos a vengar de un par de ellos”, es otra de las leyendas que se encuentran junto a las fotos subidas en el Facebook de un preso.
Ante esta situación, Eduardo Orellana, Director del Servicio Penitenciario, explicó a Radio Nihuil: “Estamos atentos a esas redes sociales, aquellas que tenemos identificada. En ese caso tuvieron elementos punzo cortantes y también celulares, y ese es uno de los motivos por los cuales se hacen las requisas a diario”.
Señaló que los internos de las fotos están identificados, fueron requisados y se les sacaron elementos, pero una sola requisa no alcanza, “es muy dinámico”, expresó Orellana.
“A veces encontramos ese tipo de chuzas (las de las fotos) a veces encontramos más y otras encontramos menos. Son elementos que rompieron de algunas instalaciones, patas de mesas, instalaciones sanitarias y en otros casos hay talleres de herrería para enseñarles un oficio y las sacan de ahí”, se excusó el funcionario.
Los internos del módulo 8A son menores de 21 años y dentro de la población jóvenes adultos tienen una conducta regular, aunque Orellana señaló que con el trabajo en conjunto con los padres la conducta de los presos mejora de a poco.
