La Justicia ventiló los fundamentos de la condena contra Bebe Piñeira, acusado junto a un menor de matar a Antonio López (78) y Flora Beatriz Ochoa (68). El hijo del matrimonio les ofreció $10.000 por cometer el hecho.

En detalle: el accionar de los sicarios que mataron a una pareja a pedido de su hijo

Por UNO

A casi diez años del hecho, la semana pasada Luis Alberto Piñeira (30) fue condenado a prisión perpetua por asesinar Antonio López (78) y Flora Beatriz Ochoa (68) en su casa de Vistalba. Los fundamentos de la sentencia develaron el accionar del sicario, quien actuó con un menor de edad y fue contratado por el hijo de las víctimas fatales.

Para reconstruir la forma en que Luis Javier López (42) contactó a Piñeira y al Teto, un menor que también participó del doble crimen, fue fundamental la reconstrucción de los hechos que realizó en su declaración este último.

Desde un primer momento, el adolescente admitió su autoría en los hechos y detalle por detalle precisó cómo fue la secuencia que tuvo su punto de partida cuando fue contactado por López. En abril de 2012, en un juicio abreviado en la Justicia Penal de Menores, Teto fue condenado a tres años de prisión en suspenso y quedó en libertad.

El joven manifestó que conocía a López porque había estado en pareja con una de sus tías. El hombre le dijo que tenía una mala relación con sus padres y quería asesinarlos. Si bien en un principio se pensó que López hijo quería el dinero que su padre había ganado vendiendo una camioneta, en el expediente se determinó que el hijo malgastaba la plata del matrimonio y tenía una adicción a estupefacientes, por lo que sus progenitores lo controlaban estrictamente.

Las autoridades confirmaron que entre el celular del menor de edad y el autor intelectual del hecho había varias llamadas cruzadas. Cuatro día antes del hecho, Javier López se reunió con el Teto y el Bebe Piñeira, a quien el menor conocía por haber estado en pareja con una de sus hermanas. En esa cumbre acordaron la remuneración por cometer el hecho. Si bien los sicarios querían más dinero y hasta un automóvil, terminaron accediendo a una paga de 10 mil pesos en efectivo.

La noche que ocurrió el hecho, López llamó al Teto y le preguntó si iba a acudir. Cerca de las 22, los asesinos materiales estaban en la puerta del domicilio. Ingresaron a la propiedad saltando dos alambrados y en el interior se encontraron con el hijo, quien les informó que sus padres estaban durmiendo.

El autor intelectual del doble asesinato le preguntó a los sicarios si tenían cuchillos. Como Teto no traía arma blanca, le facilitó una de 20 centímetros. Los criminales entraron en la habitación y Bebe atacó a el hombre de 78 con una puñalada en el cuello. Luego le asestó una decena de golpes con una navaja ante la resistencia de la víctima. En paralelo, el menor de edad comenzó a patear a la mujer y la hirió con el cuchillo. "Le di por todos lados", declaró luego en sede judicial.

Javier irrumpió en la escena y les pidió que se fueran. Ya en el exterior de la vivienda, los pasó a buscar en su auto -un VW Gol- y los llevó un par de cuadras hasta un canal, donde arrojaron la ropa que llevaban puestas. El hijo del matrimonio asesinado se fue a la casa de una vecina y desde allí comenzó su coartada, ya que le dijo que había llegado a su domicilio y se había encontrado con sus padres ya asesinados.

Largo camino judicial

Si bien el caso fue esclarecido en la etapa de instrucción rápidamente, el camino en los tribunales provinciales fue sinuoso. El Teto fue condenado rápidamente en el fuero de Menores ya que admitió su culpabilidad.

En octubre de 2012, Bebe Piñeira y Javier López debían sentarse en el banquillo de acusados de la Tercera Cámara del Crimen. Ambos llegaron a esta instancia en libertad porque se vencieron los plazos de la prisión preventiva. Piñeira se fugó y López fue condenado a prisión perpetua, aunque continuó libre. Sucede que apeló la causa y la Suprema Corte de Justicia todavía no se expide al respecto, por no ingresará a la cárcel al menos hasta que el máximo tribunal de Justicia confirme el veredicto.

Piñeira fue detenido tiempo después y la semana pasada se realizó el juicio en la misma Cámara. Los jueces Diego Lusverti, Gonzalo Guiñazú y Rafael Escot lo condenaron a la máxima pena por el delito de homicidio agravado por promesa remuneratoria, por el concurso de dos o más personas y por la participación de un menor de edad. Al día de hoy y a meses de cumplirse nueve meses, es el único encarcelado por el doble homicidio.

Sangriento

Entre la noche del 28 de febrero de 2008 y la madrugada del 29, Antonio López y Beatriz Ochoa se encontraban durmiendo en el dormitorio de su vivienda ubicada en Callejón Antonio López al 3.681, en la localidad de Vistalba. La pareja fue atacada Luis Piñeira y el menor de edad, quienes les propinaron puñaladas en distintas partes del cuerpo. Ambos sujetos fueron instigados por Javier López, quien les prometió dinero y electrodomésticos para que cometieran el hecho.

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