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Un paraguayo de 32 años, que se definió a sí mismo como peluquero de profesión, fue detenido la misma noche del miércoles cuando acudió a preguntar por la situación de sus dos amigas que habían sido arrestadas en La Carrodilla. Para los investigadores este estilista era quien elegía a las víctimas para que luego sus cómplices se abalanzaran a cortarle el pelo. La madre de una de las atacadas lo identificó como integrante de la banda.
Al mediodía del martes, este hombre, que lideraba el trío de robapelo, logró escapar de la policía cuando efectivos de la Comisaría 47 atraparon a sus dos compañeras cuando intentaban cortarle el cabello a una chica de 13 años en el barrio Unión y Fuerza. Sin embargo, algunos de sus datos y fundamentalmente un teléfono de contacto quedaron anotados en una libretita en la que las detenidas dejaban el registro día a día de los ingresos que les reportaba la venta del pelo. Fue precisamente por ese celular que la policía se comunicó con él diciéndole que una de las detenidas había dado su número y que se habría descompensado. Así consiguieron que el hombre llegara a la dependencia llevándole algo de comida a quien sería su pareja. Así lograron demorarlo en principio hasta que más tarde las víctimas lo identificaron como parte del trío que atacaba la zona de la conocida triple frontera local, en el límite de Luján, Maipú y Godoy Cruz. Esa declaración fue suficiente para que el hombre quedara imputado del mismo delito de robo agravado en poblado y en banda, al igual que sus dos secuaces, también paraguayas. De acuerdo con lo que pudieron establecer los investigadores, el peluquero paraguayo sería quien elegía las víctimas, fundamentalmente poniendo el ojo en la belleza y salud de sus cabelleras. Así era él quien las marcaba y las dos paraguayas se abalanzaban primero ofreciéndoles exiguas sumas para cortarles el cabello y si se resistían entonces lo hacían por la fuerza. “Se han movido fundamentalmente en las cercanías de las escuelas secundarias y en barrios humildes, seguramente con la idea de que allí conseguirían clientas a las que seducirían con unos pocos pesos”, apuntó el comisario Walter Borcia, jefe de la Departamental Luján de la Policía. Ahora los investigadores buscan dar con otras víctimas para definir también la zona en que actuaban.



