Elsa Torfe, de 63 años, más conocida como Doña Kita, fue asesinada en 2016 en su casa de calle Almirante Brown, en el centro de Tupungato, donde tenía una despensa. Fue amordazada, maniatada, tapada con mantas y colchones, por delincuentes que entraron a robarle. Cinco años después, la causa llega a juicio por jurado. El único imputado fue identificado gracias al registro de huellas genéticas con las que cuenta la provincia y arriesga una pena a prisión perpetua.

El debate comenzará el 23 de agosto, en el cual se juzgará a Matías Joel Albornoz, imputado por homicidio criminis causa por la muerte de Torfe, ocurrida el 8 de abril de 2016 en su casa de Tupungato. El fiscal Javier Pascua llevará adelante la acusación del único sospechoso y se prevé que termine el viernes 27.

La acusación a Albornoz fue recién en el 2019, cuando fue detenido por otro delito y gracias al registro de huellas genéticas del Ministerio Público Fiscal se logró determinar que él había estado en la escena del crimen de Torfe. Si no hubiese sido capturado, la causa hubiese quedado impune.

muertes en mendoza elsa kita torfe archivo 2.jpg
Matías Albornoz está imputado por homicidio criminis causa por la muerte de la comerciante de Tupungato en 2016. Imagen de archivo.

Matías Albornoz está imputado por homicidio criminis causa por la muerte de la comerciante de Tupungato en 2016. Imagen de archivo.

El imputado arriesga una pena de prisión perpetua en el caso que el jurado popular lo encuentre culpable por el crimen.

Doña Kita era muy conocida y querida en Tupungato. Fue encontrada por una amiga que entró a su casa, donde tenía su negocio, y se encontró con el horroroso crimen. Estaba todo revuelto, y la mujer de 63 años estaba debajo de varios colchones. Había sido brutalmente golpeada, amordazada y maniatada.

Pocos días después, los efectivos hicieron allanamientos y atraparon a tres jóvenes de entre 21 y 25 años, pero con el avance de la investigación fueron sobreseídos, debido a que no había pruebas contra ellos.

La sorpresa fue en el 2019, cuando Matías Albornoz fue detenido por otro hecho, pero al ingresar sus huellas en el sistema saltó la coincidencia con las encontradas en la casa de Kita, y de esa manera se llegó al autor.