Los testimonios de vecinos que espiaban y comentaban por lo bajo las actividades de la esposa de la víctima con otro hombre ayudó a la policía a detener a la pareja.

El chisme de barrio fue lo que delató a los amantes de San Rafael acusados de asesinato

Por UNO

SAN RAFAEL– El chusmerío del barrio fue lo que terminó delatando a la pareja de amantes acusada dedarle muerte a Sergio Magallanes, un empleado de seguridad privada

brutalmente asesinado a

mazazos y de una puñalada.

Fueron los testimonios que los investigadores fueron recabando por el barrio los que

aportaron las primeras pistas que llevaron hasta el hombre de 30 años detenido, quien ayer junto

con la mujer pasaron a la cárcel luego de declarar.

Este hombre vive en la localidad de Salto de las Rosas en una finca distante a más de 20

kilómetros del lugar del horrendo crimen.

"Se lo solía ver llegar en moto cuando el marido no estaba" fueron algunas de las frases que

los encargados de la pesquisa escucharon en el vecindario. Allí nació la conexión y, "apurándolo"

con los datos obtenidos el hombre confesó para luego pasarse gran parte del tiempo llorando.

Ayer la pareja de amantes fue indagada en el juzgado del juez José Luis Martino y derivada a

la penitenciaría mientras sigue el curso de la causa.

Sergio Magallanes, de 43 años, fue hallado muerto en su cama, desnudo y tapado con una

sábana. Presentaba fuertes golpes en su cabeza y un puntazo a la altura del tórax.

Todo comenzó después de las 23 del martes cuando la policía recibió el aviso de un hombre

muerto en su cama en la calle Aristóbulo del Valle. Es así que en un primer momento personal de la

Comisaría Octava junto con Investigaciones inició la causa con intervención del Primer Juzgado de

Instrucción.

En la habitación y en la casa no faltaba ningún elemento de valor, detalle que fue la pieza

inicial que llevó a los efectivos de la Unidad Investigativa de San Rafael a poner el crimen

pasional como hipótesis.

Magallanes era un ex penitenciario que trabajaba en seguridad privada en el centro. Su esposa

era cartonera y junto con uno de los niños se dedicaba a juntar vidrios y demás objetos que

pudieran venderse.

El hecho causó conmoción por la brutalidad y por cómo fue cambiando el caso con el correr de

las horas, hasta llegar a la confesión en sede policial –en la Justicia se tiene que probar todo–

que permitió que se hilvanaran los hechos e ir comprendiendo cómo habría sucedido todo.

La policía cree que la pareja de amantes llevaba unos días planeando el homicidio. De hecho,

fuentes policiales indicaron al día siguiente del hecho que "el plan habría sido urdido con el paso

de los días y previo a que el hombre se quedara dormido entraron los imputados y lo golpearon con

un elemento contundente y con un arma blanca".

El miércoles, en el domicilio del sospechado se pudieron secuestrar elementos que darían

contundencia a la investigación: un arma blanca, un martillo de importantes dimensiones y ropas

varias, sujetas a las pericias que dirán si tienen sangre humana y de quién es.