Policiales Miércoles, 21 de noviembre de 2018

El celador de Murialdo será juzgado antes del invierno 2019

La Justicia extendió hasta febrero los plazos para terminar la investigación por el abuso a una alumna de 4 años.

La Justicia extendió hasta febrero de 2019 los plazos de la investigación por abuso sexual a una niña de 4 años que tiene como imputado y detenido a un celador del colegio Murialdo de Guaymallén.

Por ende, el juicio oral se hará a más tardar en julio de 2019, justo cuando esté por cumplirse un año de ese episodio que conmocionó a esa comunidad educativa.

Hasta entonces, el imputado Oscar Alejandro Salas Romero seguirá detenido en la cárcel ya que la Justicia rechazó concederle el beneficio de la prisión domiciliaria.

Asimismo, fue confirmada la prisión preventiva hasta el juicio ya que según el Ministerio Público Fiscal y la Justicia de Garantías hay pruebas suficientes para mantener preso a Salas Romero hasta el comienzo del debate.

¿Qué falta?

La mayoría de las pruebas ya están producidas e incorporadas al expediente judicial: declaraciones testimoniales e indagatorias, informes psicológicos y psiquiátricos y las conclusiones de los médicos que revisaron a la nena y que dieron cuenta de que había sido abusada.

También hay fotogramas de las cámaras de seguridad del colegio que muestran al celador caminando por el patio y asesoramiento técnico de especialistas en videofilmaciones.

Sin embargo, se espera la respuesta de un organismo técnico conformado por profesionales de la salud. Ellos dirán si la pequeña está emocionalmente en condiciones de participar de una rueda de reconocimiento de personas, de la que el acusado Salas Romero formaría parte -junto a otras personas físicamente parecidas- en caso de llevarse a cabo.

También responderán si la menor está en condiciones de afrontar una nueva tanda de sesiones en Cámara Gesell, con profesionales de la salud mental, en busca de mayores precisiones acerca de cómo sucedió el gravísimo episodio denunciado por la madre hace más de tres meses.

La fiscal investigadora Cecilia Bignert y la jueza de Garantías Carolina Colucci han conducido este proceso que sacudió a la comunidad educativa del colegio religioso. Y no solo eso: fue el disparador de reformas y adaptaciones edilicias.

La niña regresó a su casa sin la ropa interior

Comienzos de agosto. Una mujer denunció que su hija, una alumna de la sala de 4 años del Colegio Murialdo, regresó a su casa sin la ropa interior. Ese fue el inicio del escándalo.

Posteriores exámenes médicos revelaron que la niña había sido abusada sexualmente y que en sus partes íntimas había marcas de haber sido tocada por dedos humanos.

La mujer llevó el caso a la Justicia y el celador Alejandro Salas Romero fue detenido el lunes 6, de madrugada, en su casa de Guaymallén.

El día antes, perros entrenados por la Policía siguieron el rastro de la pequeña por distintas dependencias del colegio y condujeron a los pesquisas a un lugar donde el celador y sus colegas guardaban sus pertenencias. La prenda no estaba allí y jamás apareció.

La niña fue sometida a sesiones de Cámara Gesell en busca de información precisa.

Salas Romero negó haber cometido el delito, estuvo internado en el hospital El Sauce por un intento de suicidio y regresó al penal.

Hubo inspecciones en el colegio, que instaló más cámaras de videoseguridad.

La pesquisa sigue.

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