En Las Heras

Dueño de un narcobar quiso zafar de la condena por narcotráfico porque la Policía "no se tropezó" con la droga

Darío Martos (47) fue sentenciado a 6 años de cárcel luego de ser detenido con cocaína. Apeló el fallo con un llamativo argumento pero su pedido no prosperó

Darío Ezequiel Martos cumplió hace pocos días 47 años. Los celebró dentro del penal, donde se encuentra alojado desde hace dos años por una causa federal por narcotráfico. El Gordo Ñoqui, tal como lo conoce su entorno, intentó revertir la condena en su contra asegurando, entre otras cosas, que la Policía "no se tropezó" con la cocaína que encontraron en su bar ubicado en Las Heras.

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Martos era dueño de un comercio llamado El Bar del Gordo, ubicado en calles Buenos Aires y Hernández, en Las Heras. El negocio era publicitado como "un lugar de encuentro de amigos" y estaba ambientado con varias referencias a la icónica serie The Simpsons.

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Todo cambió en los primeros meses de 2019, cuando la Justicia provincial lo comenzó a investigar por comprar heladeras con cheques falsos. La Unidad Fiscal de Delitos Económicos ordenó un allanamiento que se concretó el 20 de mayo de ese año. No sólo encontraron las heladeras en cuestión, sino que dentro de una de ellas había 53 gramos de cocaína escondidos en una bolsa de nylon que fueron detectados por Ares, un perro adiestrado de la Policía. También se hallaron varios papeles glasé, típico elemento para envolver las dosis de ese estupefaciente, y hasta una tarjeta plástica de un parque de diversiones que tenía restos de droga.

En la causa por la estafa, Darío Martos fue condenado al año siguiente a una pena en suspenso. Pero igual quedó detenido por el expediente de narcotráfico. Meses después, fue condenado a 6 años de prisión por tenencia de estupefacientes para comercialización.

El abogado defensor apeló el fallo y el expediente viajó a Comodoro Py, más concretamente, a la Cámara Federal de Casación. La defensa presentó varios argumentos discutiendo la legalidad del allanamiento que realizaron en El Bar del Gordo.

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Martos, en la puerta de su bar.

Martos, en la puerta de su bar.

Por un lado, planteó que la orden judicial tenía una dirección con una numeración distinta. Pero además consideró que el objetivo de la Policía no era buscar las drogas sino encontrar las heladeras. "El personal policial no se tropezó con el estupefaciente sino que fue encontrado por el can, adentro de la heladera y debieron sacar un tornillo de una rejilla de atrás para sacarla", esgrimió.

Sin embargo, los camaristas se basaron en una doctrina estadounidense que también se aplica en Argentina y que estipula que "si el personal policial, al cumplir una orden de allanamiento, se encuentra con elementos demostrativos de la comisión de un delito distinto al que determinó el procedimiento, resulta innecesario recabar otra orden de allanamiento".

En conclusión, el argumento defensivo fue rechazado por el Tribunal y el Gordo Ñoqui deberá continuar cumpliendo la condena en la cárcel.

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