Las críticas tuvieron como receptores al ministro de Seguridad, Leonardo Comperatore; el procurador general, Rodolfo González, y el director de la Policía de Mendoza, Juan Carlos Caleri

Dolor y recriminaciones hacia las autoridades en el sepelio del policía asesinado en el Perrupato

Por UNO
San Martín. “¡Ojalá les pase esto a ustedes alguna vez, para que sientan lo mismo!”. El grito generó un aplauso cerrado y fue más un desahogo que un reclamo. Fue el grito de una mujer, desecha en lágrimas, y estuvo dirigido hacia los funcionarios que estaban en la puerta, cerca de la capilla ardiente: el ministro de Seguridad, Leonardo Comperatore; el procurador general, Rodolfo González, y el director de la Policía de Mendoza, Juan Carlos Caleri. Adentro culminaba el velatorio del auxiliar Jonathan Jesús Funes, asesinado el sábado a las 14.30 mientras custodiaba a un preso que estaba internado en el hospital Perrupato.

El policía, de 24 años, padre de un bebé de un año y que ingresó a la fuerza en octubre pasado, fue velado en el salón cultural de la Jefatura Distrital III, en La Colonia,  Junín.

Cientos de personas desfilaron por allí desde la noche del sábado y hasta las 17.30 de ayer, cuando un numeroso cortejo fúnebre partió hacia el cementerio de Buen Orden, donde recibió sepultura.

Funes fue velado con todos los honores, ya que su asesinato se produjo mientras estaba en servicio.

Era hijo de Pedro Funes, un suboficial retirado muy conocido y querido en la zona. Cumplía servicio en la Comisaría 39, de Tres Porteñas. Por orden de la Jefatura Distrital, las custodias que se deben disponer en el hospital Perrupato deben ser cubiertas, en forma rotativa, por personal designado en las comisarías de la zona. El sábado Funes tenía que cubrir el turno de la mañana y le faltaba apenas media hora para ser relevado cuando se produjo el ataque.

El desfile por la capilla ardiente fue incesante durante todo el día. Cuatro grandes coronas florales se colocaron en la puerta: una era del Ministerio de Seguridad, otra de los compañeros de Funes de la Comisaría 39, otra de Amuppol y la cuarta de la Distrital Tres.

Por allí pasaron compañeros del fallecido, tanto de la región como de la provincia; vecinos del barrio donde vivía, amigos de la familia y los familiares directos y otros parientes. Además hubo vecinos de la zona Este que sin conocerlo se acercaron para darles su apoyo a los deudos.

El silencio fue el denominador común. Mucho dolor, indignación y también expectativa por lo que estaban haciendo la Justicia y la propia policía para detener a los autores del asesinato.

A las 17.30 una guardia de honor, compuesta por compañeros de promoción de Jonathan Funes, cargó el féretro y lo colocó en la carroza. Después seis efectivos, vestidos de impecable camisa blanca, abrieron el cortejo con sus motos.

Desde la avenida Isidoro Busquets, la caravana traspuso el límite entre Junín y San Martín y atravesó la ciudad cabecera de este departamento por la calle 25 de Mayo. Después viajó hacia el carril Norte, hasta llegar al cementerio de Buen Orden. La Municipalidad de San Martín aportó un colectivo para transportar a aquellos que no tenían vehículo.

A las 18, cuando el cortejo llegó al camposanto, ya la noticia de las detenciones de al menos parte de la banda que atacó el Perrupato, causó un muy ligero alivio. Casi insignificante para superar ese momento.

Hubo dos presencias que llamaron la atención en el sepelio. Una fue la del procurador general Rodolfo González. El jefe de fiscales arriesgó que se lo criticara por el rol que cumple la Justicia como responsable  máximo del esclarecimiento de los delitos y de la imposición de penas. La otra fue la de Osvaldo Oso Quiroga, el padre del estudiante asesinado el 9 de marzo de 2012, Matías Quiroga.

El Oso, vestido con su clásica camisa caqui y su pantalón militar, apareció al final del sepelio. Ingresó en silencio al salón donde se realizaba el velatorio, se acercó al féretro y se quedó allí unos instantes. Después se acercó al director de la Policía, Juan Carlos Caleri, y cruzó unas pocas palabras con él. Luego se retiró.