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José Giménez, dueño de una cochería, murió el lunes tras ser baleado en su casa y estar más de 20 días internado. El caso generó impotencia y tristeza en los vecinos, que planean una marcha para pedir justicia y seguridad.

Dolor en Guaymallén por el crimen de un funebrero

Ariel Cubellscubells.ariel@diariouno.net.ar

En el distrito La Primavera, de Guaymallén, continúa la consternación y crece la preocupación. La muerte de José Giménez (55), dueño de la cochería que lleva su nombre, el último lunes, luego de ser baleado en un asalto en su casa y agonizar más de 20 días, provocó dolor, impotencia y un reclamo de seguridad en un pequeño lugar donde todos se conocen y aún no salen de su asombro.

Giménez sufrió en menos de un mes dos violentos robos en su vivienda, la cual también era utilizada como depósito de la empresa mortuoria. En el amanecer del domingo de Pascua, el 20 de abril, dos delincuentes le dispararon varias veces dejándolo al borde de la muerte, lo que sucedió el lunes. Romina, su hija, presenció el primero de los robos e, incluso, fue encañonada por los malvivientes. Tras esta situación, por seguridad, José decidió que la joven de 19 años se fuera a vivir a otro lugar donde estuviera más resguardada. “Aún no caigo” Luego de sepultar a su padre, el miércoles, con profundo dolor pero con mucha entereza, Romina dialogó con Diario UNO de este grave hecho que, llamativamente, tardó en trascender, ya que no fue informado oportunamente por la Policía ni por el Ministerio de Seguridad. “Todavía no caigo, es algo duro. A mi manera trato de estar bien. Será difícil, pero la voy a pelear”, sostuvo esta joven, que ansía el esclarecimiento del asesinato de su progenitor: “Como vienen las cosas, no creo que se haga  justicia, o quizás sí, en mucho tiempo. A mí me encantaría que esto pasara ya, aunque eso no me va a servir si yo ya no tengo un papá para compartir mis cosas. Esa es mi bronca”, dijo. “Me gustaría tener a esos ladrones enfrente y decirles, flaco, me lo mataste. Sé que igual con eso no soluciono nada. Quisiera que se haga justicia ya, no nos servirá a mi ni a mis hermanos de consuelo, pero al menos que esos tipos paguen por lo que  hicieron”, agregó muy emocionada. Romina era la hija más chica de José Giménez. Nació de su segunda pareja. Ambos tenían una unión muy fuerte y proyectaban entre los dos el futuro. “El objetivo de mi viejo y mío era trabajar juntos. Estábamos empezando los dos en la empresa hasta que pasó esto. Ahora con mis hermanos (Mario y Mariana, hijos del primer matrimonio) tendremos que hacernos cargo.  No será lo mismo, obviamente, porque él era un ser único. Esto nos va a unir mucho más a los tres”, expresó. Giménez hija vivió con su mamá en Santa Cruz muchos años, pero desde hace un tiempo estaba radicada en Mendoza para estudiar medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Cuyo. “Yo voy a tratar de seguir con mi vida lo más normal que se pueda. El sueño de mi papá era verme recibida de médica, pero me lo sacaron y eso no se va a cumplir”, explicó en relación a esto. –Vos habías sido víctima del  primer robo...–Yo le dije a mi papá que nos fuéramos los dos, pero él no quería irse de su casa de toda la vida. Ahí tenía todo, pero ahora no va a poder disfrutar más de su lugar. Los asesinos actuaron con la cara tapada Ocurrió el 20 de abril a las 6.30 y recién se supo esta semana. En la calle Barcelona del distrito La Primavera, de Guaymallén, vivía Giménez y en ese amanecer esperaba a su hija Romina, que llegaría allí después de haber  ido a bailar con sus amigas. Dos delincuentes ingresaron a la casa, lo sorprendieron y tras robar algunos elementos le dispararon a quemarropa. En el domicilio se encontraba José con un empleado de la cochería que lo acompañaba durante las noches. Roberto Fernández, amigo personal de Giménez y también empleado, pero de mayor confianza, llegaba en ese instante al lugar con su hija y con Romina Giménez, ya que él fue quien esa noche había ido a buscar a los  jóvenes a un boliche cercano. “Llegué en el auto con las chicas, vi el portón abierto y observé que dos personas encapuchadas se escapaban corriendo. Antes ya nos habían avisado por teléfono que lo habían herido a José.  En el momento, me salió perseguirlos, pero después los perdí de vista. Creo que se escondieron en una acequia”, explicó Fernández. Giménez, herido fue trasladado al hospital Lagomaggiore, en donde a lo largo de 20 días le realizaron siete operaciones. Una de las balas que le dispararon entró en su abdomen y eso comprometió varios de sus órganos. Luchó por su vida tres semanas pero el lunes falleció. Meses antes también había sido asaltado en su casa y los investigadores manejan la pista de que podrían ser los mismos delincuentes en los dos robos, por el  conocimiento que habrían demostrado en el lugar. En ambos casos, se llevaron dinero (se habla de $10.000) y cheques. 

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