Dos hombres, de 31 y 29 años, se convirtieron en los últimos dos sospechosos que son detenidos como partícipes del crimen de Benjamín Rivas, el niño de 10 años que fue ultimado en una balacera ocurrida en Guaymallén el domingo pasado. Con estas últimas capturas se logró cerrar el círculo de la pesquisa.
Detuvieron a dos sospechosos más por el crimen del niño Benjamín Rivas en Corralitos
Cristian Pomar (31) y Leonardo Porras (29) son los nuevos capturados en el marco de la investigación por el crimen ocurrido en Guaymallén en las últimas horas del domingo pasado
Desde los últimos días, los investigadores policiales estaban tras los pasos de las dos personas que restaban atrapar para que se sumen a los cuatro imputados por el crimen de Benjamín Rivas. Son Cristian Pomar (31) y Leonardo Porras (29), quienes terminó siendo capturado en la mañana de este jueves. Fuentes vinculadas a la investigación detallaron que en el caso del primero de ellos fue su hermano quien se acercó a una comisaría para denunciar que estaban recibiendo amenazas y de esta forma se allanó el camino para la detención.
Pomar y Porras quedaron a disposición de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos y serán formalizados por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, tal como ocurrió con los otros cuatro sospechosos del crimen Nahuel Agustín Pérez (23) y tres hermanos Figueroa: Octavio Nahuel (19), Maximiliano Leonel (23) y Melisa Magalí (25). Se cree que los nuevos sindicados circulaban en el mismo auto que Nahuel Pérez, quien sería el autor de los disparos.
El crimen del niño en Corralitos
Cerca de las 23 del domingo 22 de diciembre pasado, el niño de 10 años se encontraba en la puerta de una casa ubicada en el loteo Jofré junto a algunos de sus familiares. Por la calle pasaron circulando dos autos, uno gris y otro negro, y desde el primero de ellos comenzaron a efectuar disparos contra la propiedad. Benjamín Rivas fue el único herido. Recibió un impacto de bala en el tórax que le terminó costando la vida minutos después en el Hospital Notti.
Mientras el niño todavía era asistido por personal médico, algunos familiares suyos se dirigieron hasta el barrio San Vicente, ubicado a pocos kilómetros, y también balearon algunas propiedades de quienes serían los autores del crimen.
En la causa penal por el crimen, explicaron que a fines de diciembre pasado se realizó un allanamiento donde se detuvo algunos narcotraficantes y estos creían que había sido la familia de Rivas quien los había denunciado. Uno de los detenidos en ese expediente por violar la Ley de Estupefacientes fue Marcos Pérez, hermano de Nahuel Pérez y pareja de Melisa Figueroa, dos de los ahora imputados por el asesinato del niño.





