Un joven de 25 años es el segundo detenido por el crimen del venezolano Jean Carlos Sosa, de 26 años, ocurrido en la puerta la puerta de su casa en la Cuarta Sección. Fue capturado en un allanamiento realizado en Capital en la noche del lunes. Había salido del penal en octubre del 2021 luego de cumplir una condena de 5 años por abuso sexual. Los investigadores van detrás de los pasos de un tercer cómplice que les hizo apoyo en otro vehículo.
Detuvieron al sospechoso de asesinar al joven venezolano en la Cuarta Sección
Los pesquisas están prácticamente convencidos que este último detenido es el autor material del crimen, ya que creen que es quien apretó el gatillo y le disparó en el pecho a Jean Carlos, cuando este metió la mitad de su cuerpo por la ventanilla de su Ford Focus cuando dos delincuentes se lo robaban.
Había salido de la cárcel en octubre del año pasado, luego de estar preso desde el 2016, cuando fue condenado por cometer un abuso sexual gravemente ultrajante.
El primer capturado fue un joven de 23 años, encontrado en un operativo en Villa Hipódromo, en Godoy Cruz, también el lunes. Este sería quien manejó el Focus que le robaron al venezolano en la noche del miércoles 2 de marzo. Tiene antecedentes policiales por lesiones dolosas agravadas por el uso de arma de fuego, empleo de armas y abuso de armas.
El tercero de ellos, que ya está identificado, es intensamente buscado por los investigadores. Fue quien hizo de apoyo en un Peugeot 308 a los dos detenidos la noche del crimen.
Cómo llegaron a ellos
En un principio los pesquisas no tenían muchos indicios para identificar a los autores del crimen de Jean Carlos Sosa, ocurrido cuando llegó a su casa de calle Chenaut al 3.120 de la Cuarta Sección, junto a su esposa e hijo de 3 años.
Cuando encontraron el Ford Focus quemado en un descampado en Los Corralitos, Guaymallén, sabían que habían perdido pruebas cruciales.
Con el avance de la investigación consiguieron algunas cámaras de seguridad particulares donde quedó registrado parte del hecho, y notaron que un Peugeot 308 parecía ser el apoyo para que los otros dos pudiesen escapar con el auto de la víctima.
Mientras buscaban testigos y elementos de prueba, fueron informados sobre una ola de robo de autos en la zona. De esa manera, llegaron al dueño de una camioneta, la cual se la habían robado poco antes del crimen del venezolano y fue encontrada días después.
Eso fue clave para los sabuesos, ya que levantaron las huellas que quedaron en ese vehículo. Además, cuando vieron las imágenes de las cámaras de seguridad de esa víctima, confirmaron que en ese hecho también estaba el 308 que había ayudado a los asaltantes y asesinos del venezolano.
De esta manera, identificaron a los dos que robaron el Focus de Sosa, y también al conductor del 308. Se trata de un clan numeroso dedicado a cometer todo tipo de delitos que viven en El Algarrobal, pero que luego del homicidio se ocultaron en diferentes lugares.
El caso
Cerca de las 21.30 del miércoles pasado, Jean Carlos Sosa regresó a su casa de calle Chenaut al 3.120 de Capital, en su Ford Focus blanco junto a su esposa y su hijo de 3 años. Ellos dos ingresaron a la vivienda, mientras él dejó el auto sobre el puente, y entró a la cochera para acomodar una moto para poder guardar su vehículo.
Cuando sale, vio a dos hombres que estaban dentro de su auto, por lo que metió la mitad de su cuerpo por una de las ventanillas para evitar que se lo robaran. El conductor arrancó, y otro efectuó un disparo que impactó en el pecho de Jean Carlos, quien cayó al asfalto y los ladrones escaparon en el Focus.
Su hermana fue la primera en salir y ver el momento en que Sosa estaba tendido en el suelo. Otros vecinos también salieron y llamaron al 911 para pedir una ambulancia. Personal del Servicio de Emergencias Coordinado llegó al lugar y trasladó al venezolano al Hospital Central, donde ingresó estable, pero en la madrugada del jueves murió por la bala que recibió en el pecho y quedó alojada dentro de su cuerpo.
El pasado de la víctima
Jean Carlos Sosa tenía 26 años y trabajaba en un comercio. Hacía 4 años había llegado a Mendoza junto a su esposa, su hermana y sus suegros para buscar una vida tranquila y en paz. Era padre hacía tres años y eran una familia feliz y querida por sus vecinos y conocidos.
Vino a Mendoza en busca de la vida que no había podido tener en Venezuela, donde, según contaron, había sido víctima de un secuestro.


