Bruno Ismael Angélica, de dos meses, entró sin vida al hospital e investigan si falleció por maltrato. Presentaba escoriaciones y falta total de higiene, sarna y pediculosis. Hoy imputarían a los progenitores.

Detuvieron a los padres de un bebé que ingresó muerto al Notti

Por UNO

Un be­bé de ape­nas dos me­ses de edad, Bru­no Is­mael An­gé­li­ca, in­gre­só muer­to ayer alhos­pi­tal Hum­ber­to Not­ti, pre­sen­tan­do es­co­ria­cio­nes, fal­ta de hi­gie­ne y sar­na,

ra­zón por la cual sus pa­dres fue­ron apre­hen­di­dos y hoy se cono­cerá la im­pu­ta­ción que

re­ca­erá en su con­tra no só­lo por el ne­ne muer­to, si­no tam­bién por el aban­do­no de otros

tres hi­ji­tos, que que­da­ron in­ter­na­dos.

El cua­dro es­tá con­fi­gu­ra­do den­tro del mal­tra­to in­fan­til al cual sue­len ser

so­me­ti­dos al­gu­nos ni­ños pa­ra quie­nes su des­ti­no fi­nal es tan só­lo la muer­te, an­te el

es­ta­do de in­de­fen­sión en el que se en­cuen­tran.

Ayer, pa­ra asom­bro y ho­rror de los mé­di­cos del Not­ti que aten­die­ron al be­bé y al

res­to de los hi­jos de la mu­jer, –de 5, 4 y 2 años–observaron que pre­sen­ta­ban un avan­za­do

cua­dro de sar­na, pe­di­cu­lo­sis, que­ma­du­ras de ci­ga­rri­llos en dis­tin­tas par­tes del

cuer­po y mor­de­du­ras que se es­tá in­ves­ti­gan­do si son hu­ma­nas o bien de ani­ma­le­s.Es­to,

te­nien­do en cuen­ta que en la ca­sa no ha­bía nin­gún pe­rro o ga­to, se­gún le ex­pli­có a UNO

una ve­ci­na que no po­día sa­lir de su ho­rror an­te tan­ta de­si­dia y aban­do­no fren­te a

cua­tro ino­cen­tes.

Los chi­qui­tos, si bien apa­ren­te­men­te no es­ta­ban des­nu­tri­dos, tam­bién

pre­sen­ta­ban di­ver­sas he­ma­to­mas que se­rán mo­ti­vo de es­tu­dio mé­di­co.

Es­ce­na­rio de es­ta tra­ge­dia que vi­vie­ron los pe­que­ños fue una pie­za ubi­ca­da en un

lar­go pa­si­llo de la ca­lle San­to Do­min­go al 2400, del ba­rrio Suá­rez, en Go­doy

Cruz­.Fue­ron los pro­pios ve­ci­nos quie­nes aler­ta­ron al 911de que ayer, al­re­de­dor de las

11.30, de la vi­vien­da sa­lió Cin­tia Ma­bel Pé­rez (25), ma­dre de las cria­tu­ras, y su­bió a un

Fiat Spa­zio pa­ra lle­var a los ne­nes al Not­ti.

A la guar­dia lle­gó sin vi­da el pe­que­ño Bru­no. Fren­te a es­ta in­ca­li­fi­ca­ble

si­tua­ción, los pro­fe­sio­na­les le in­for­ma­ron a la Jus­ti­cia. En el ac­to, y an­te la

com­ple­ji­dad del ca­so, to­mó in­ter­ven­ción la fis­cal de De­li­tos Com­ple­jos Clau­dia Ríos

Or­tiz.

Con la ra­pi­dez que el ca­so re­que­ría, Ríos Or­tiz pu­so en co­no­ci­mien­to de lo

su­ce­di­do a la jue­za de Fa­mi­lia Ce­ci­lia Za­vat­tie­ri y la DINAF, quienes to­ma­ron car­tas

en el asun­to pa­ra dis­po­ner la aten­ción que de­ben re­ci­bir los pe­que­ños, que es­tán

ex­pues­tos a un al­to ries­go, se­gún una eva­lua­ción que hi­zo el Gru­po de Al­to Ries­go (GAR)

con que cuen­ta el Not­ti.

Ríos Or­tiz tam­bién les requirió a la jue­za Za­vat­tie­ri, co­mo asi­mis­mo al hos­pi­tal

Not­ti, si hay an­te­ce­den­tes de mal­tra­do con es­tos chi­qui­tos. Es­to, por­que to­ma­ron

co­no­ci­mien­to a tra­vés de ve­ci­nos de que en va­rias oca­sio­nes lla­ma­ron al 911 pi­dien­do

ayu­da, por­que los ne­nes que­da­ban so­los du­ran­te va­rias ho­ras sin asis­ten­cia al­gu­na.

Per­so­nal de De­li­tos Com­ple­jos, a tra­vés de Ríos Or­tiz, se cons­ti­tu­yó en el Cuer­po

Mé­di­co Fo­ren­se pa­ra ve­ri­fi­car per­so­nal­men­te las cau­sas que oca­sio­na­ron la muer­te

del pe­que­ño Bru­no. Una vez que las conozca, la funcionaria decidirá la imputación pertinente.

Siempre descalzos

Acerca de los pequeños de 5, 4 y 2 años, una vecina que prefirió no dar a conocer su

identidad dijo: "Estaban anoche (por el sábado) en la vereda con nosotros. Uno llevaba un pericote

en la mano".

Profundamente consternada al conocer la muerte de Bruno, agregó: "Fui a buscarlo al tío, que

vive al lado de ellos, para decirle lo peligroso que era que los pequeños estuvieran jugando con un

animal muerto, y que les lavara las manitos. Claro, era como si hubiera hablado con un extraño. Los

hizo entrar y no supe qué más pasó con ellos".

"Tal vez por la oscuridad, no me fijé si tenían mordeduras o cosas parecidas. Lo que sí

puedo repetirle es que vivían desnudos de pies a cabeza. En esa casa hay pericotes y ratas de todo

tipo, y no entiendo cómo la dueña puede alquilarla en esas condiciones. Es una vergüenza, y mire

ahora lo que pasa", enfatizó muy apesadumbrada.