Policiales Jueves, 11 de mayo de 2017

Descartaron el abuso sexual de un preso a otro en el penal de Almafuerte

Creen que el reo que realizó la denuncia lo hizo para que lo cambien de cárcel. No tenía lesiones correspondientes a un acceso carnal.

Los investigadores judiciales descartaron rápidamente el presunto caso de abuso sexual que fue denunciado por un preso del penal de Almafuerte, ubicado en Cacheuta, a mediados de la semana pasada.

El expediente se inició el miércoles de la semana pasada, cuando un interno alojado en la celda 23, ala 3 del módulo 2, le manifestó a un guardia penitenciario lo que supuestamente le había ocurrido durante la noche.

Palabras más palabras menos, Marcos Carrizo Herrera (38) aseguró que su compañero de habitación lo amenazó con un arma blanca casera y luego lo accedió carnalmente.

El fiscal de Luján de Cuyo-Maipú Hernán Ríos comenzó a indagar en el caso y le tomó declaración a la presunta víctima, un reo que ingresó a la cárcel en 2016 tras recibir una condena de 3 años y 4 meses por coacciones agravadas por el uso de arma de fuego.

Carrizo confirmó ante la Justicia lo que había ocurrido, pero el expediente tuvo un giro de 180 grados y su versión quedó descartada. Sucede que el peritaje médico que realizó el Cuerpo Médico Forense (CMF) descartó que tuviera algún tipo de lesión acorde a un abuso de esa característica.

Es por esto que su compañero de celda, Alberto Hugo Briceño (37) -preso desde 2001 por un homicidio y robo agravados- no fue imputado en la causa.

Desde el momento de la denuncia, fuentes del Servicio Penitenciario habían anticipado que algunas veces los internos realizan esta maniobra para que los cambien del penal. De hecho, pocas semanas atrás habían tenido un antecedente similar.

En concreto, Carrizo ahora solicitó quedar alojado en el complejo San Felipe, trámite que está siendo analizado por las autoridades penitenciarias y la Justicia de Ejecución.

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