Un próspero negocio de venta de droga fue desarticulado por la División de Lucha Contra el Narcotráfico de General Alvear.
Los narcos compraban la mercancía en el Gran Mendoza y la recibían por encomienda. Como mínimo les llegaban tres paquetes por semana, lo que implicaba un movimiento de $20.000 o más cada 7 días.
Les apuntaban a la cocaína y principalmente a los cogollos de marihuana, que es la parte de la planta de cannabis con mayor concentración de elementos psicoactivos y, además, de mayor valor comercial.
Los hermanos que fueron detenidos son oriundos de Mendoza y se habían instalado en General Alvear unos cinco años atrás. Se los conoce en el ambiente como el Menduco, de 23 años, y el Coco, de 22.
La investigación comenzó en abril y terminó el jueves por la mañana, cuando la policía antinarcóticos de General Alvear detuvo al Menduco cuando fue a retirar una de las encomiendas a la terminal de ómnibus.
La policía incautó 200 gramos de cocaína, 4 frascos con cogollos de marihuana, $1.900 y la moto en que se movía.
El hermano cayó horas más tarde en la casa desde donde comercializaban la droga, en el paraje de El Desvío. Allí encontraron más cannabis sativa y cocaína, y elementos para fraccionar los estupefacientes.
El operativo para desarticular la banda continúo en Godoy Cruz. Con apoyo de las unidades de Lucha Contra el Narcotráfico de San Rafael y Mendoza, lograron dar con el centro de venta mayorista en una casa en el bario Covimet.
Al momento del allanamiento, la policía no pudo apresar al proveedor, pero encontraron más frascos con cogollos de marihuana, $5.000 y elementos y documentación de gran interés para la causa.
Los hermanos quedaron detenidos e incomunicados y durante la mañana de ayer fueron trasladados a San Rafael para ponerlos a disposición del juez federal Eduardo Puigdéngolas.
Meticulosos
Los hermanos narcos habían montado una operación en la que hacían las veces de distribuidores en la zona, no vendían en pequeñas cantidades sino que proveían a quiosquitos. Un frasco con los cogollos de marihuana, que compraban a $1.900, lo revendían a unos $2.500.Lo que pretendían era evitar que en la casa de El Desvío hubiera un movimiento inusual o desmedido que pudiera alertar a las autoridades.
Como detalle, a los clientes no los dejaban llegar en vehículos hasta la propiedad.
Ese extremo cuidado y desconfianza, a la vez, que tenían los narcos se confabuló para que a la policía no le resultara nada fácil poder ligar al Menduco y su hermano, el Coco, con el negocio de los estupefacientes.



