“Está todo adolorido. Gracias a Dios tenía la mochila puesta que lo salvó de varios golpes”, relató Cinthia Rojas, madre de un chico de 14 años que fue brutalmente golpeado por 10 alumnos, dentro del colegio público Julia Silva de Cejas en Tunuyán. Los agresores lo amenazaron con que, si contaba algo, afuera le iba a ir peor. La madre de la víctima espera que en la escuela tomen medidas contra los autores y aseguró quiere hablar con los padres de los jóvenes para concientizarlos sobre lo ocurrido.

Tiene todo inflamado. Está re sensible, tiene un brazo inmovilizado, hinchado y los dedos también hinchados. Encima nos agarró este fin de semana largo”, expresó la madre de la víctima, quien cursa segundo año de la secundaria y es el primer año que va presencial.

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El problema ocurrió el miércoles pasado en la tarde, cuando el chico de 14 años estaba en la clase de educación física en la escuela Julia Silva de Cejas, de Vista Flores, en Tunuyán. Mientras jugaban con una pelota, esta se le fue hacia donde estaba un grupo de chicos de 5º año con bombos y otros elementos para la semana estudiantil.

Cuando el joven fue a buscar la pelota lo acusaron de querer dañar sus bombos, a lo que el chico les contestó que solo iba a buscar el balón para seguir el juego.

Al terminar la clase, volvió a buscar la mochila, y ahí se encontró con un panorama que jamás había imaginado: “Le dijeron: ‘Eh, vos nos querés romper los bombos’, lo agarraron entre dos y lo metieron dentro de un galponcito, donde le pegaron piñas y patadas entre 10 chicos. Otros dos tapaban la puerta y algunos compañeros de mi hijo se volvieron para tratar de abrir la puerta, pero no pudieron”, relató Cinthia a Diario UNO.

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Imagen ilustrativa.

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“En un momento logró zafarse, pero lo agarraron de nuevo y lo tiraron contra una silla y se lastimó con una de las patas, y le siguieron pegando. Le dijeron que ni se le ocurriera hablar porque les iban a suspender la semana estudiantil que estaban preparando, y que afuera de la escuela le iba a ir peor”, detalló la madre de la víctima.

“Ese día llegó a casa, se tomó el té y se fue directo a acostar, lo que me pareció raro. Eran como las 22 cuando fui a la pieza y le dije que se levantara, que se tenía que bañar y cenar, y me dijo que le dolía todo porque había hecho actividad física”, recordó la mujer.

Después de un rato, el chico fue a bañarse, pero cuando salió ya no pudo disimular más delante de su madre: “Salió con el brazo doblado y le vi las marcas. Le pregunté qué le había pasado y no me quería contar, hasta que me dijo que le habían pegado, pero que no dijera nada porque si no iba a ser peor para él”.

Esa misma noche, cuando el rumor ya circulaba entre varios alumnos de la escuela, algunos de los agresores le escribieron por WhatsApp a la víctima: “Le dijeron que había sido un chiste que se les fue de las manos, le pedían disculpas y que no debieron haberle hecho eso. No es un chiste. Si le hubiesen dado un mal golpe, ¿cuáles hubiesen sido las consecuencias?”, manifestó Cinthia.

Al día siguiente del ataque, la mujer fue junto a su hijo al colegio para hablar con los directivos. Antes de la reunión se encontraron con los agresores, y entraron a la dirección.

Fueron atendidos por el vicedirector, quien aseguró que no sabía nada de lo que había pasado, a pesar que estaba en la escuela en el horario donde ocurrió el ataque. La reunión duró un par de horas, en las cuales el chico no quería contar lo que había pasado por el temor que tiene a que la represalias sean peores.

La autoridad aseguró que iban a tomar las medidas necesarias, y que este hecho de gravedad lo iban a pasar al Consejo Escolar. Cinthia le dijo que quería estar presente en la reunión que tuviesen con los padres de los chicos, ya que quiere hablar con ellos para decirles que no se trata de un chiste lo que ocurrió.

Luego, la mujer fue a hacer la denuncia a la fiscalía, donde le preguntaron si quería medidas penales o ir a conciliación, y eligió la segunda opción, ya que insiste en que quiere que los padres de los agresores tomen conciencia de lo que pasó.

“En la tarde volvimos a pasar por el colegio y los chicos, los agresores, estaban dentro del establecimiento, o sea que no tomaron ninguna medida. Le mandé mensajes al vicedirector, pero jamás me contestó”, dijo la mamá del chico de 14 años.

“Acá todo el mundo lo adora, lo ama. Se acercaron los vecinos en solidaridad. Él es alegre, es pícaro, no se queda quieto, es servicial, ayuda a los vecinos, no es agresivo, no es un mal pibe y ahora está en un sillón que si se mueve le duele, si respira hondo le duele. Ayer lo mandamos a comprar y pedía que alguien lo acompañara. ¿Por qué le tiene que pasar esto a mi hijo? Es injusto”, expresó Cinthia.

Él ahora no quiere ir a la escuela, porque le dijeron que, si él hablaba y le suspendían la semana estudiantil, afuera le iba a ir peor. Y él a las 7 de la mañana ya estaba levantado para ir”, agregó la mujer.

Agustina, la hermana del chico golpeado, hizo un posteo en Facebook donde contó lo que vivieron y llevó un mensaje para reflexionar sobre estos hechos de violencia, y que el abordaje de estos temas debe ser fundamental para que los jóvenes comprendan la gravedad.

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