El trágico hecho fue el domingo durante un operativo en Palmira. El acusado reconoció ante la Justicia que llevaba el arma cargada y aseguró que se le disparó accidentalmente cuando la extrajo de la bandolera.

Declaró el policía que mató al compañero: "Quería salir conmigo porque se sentía protegido"

Por UNO

SAN MARTÍN – "Siempre quería salir conmigo porque se sentía protegido", dijo angustiado el auxiliarde la Policía de cuya arma

partió la bala que mató

a su compañero de patrulla Darío Alfredo Orozco. En el relato de los hechos ante la conjueza

Alejandra Alonso el efectivo reconoció que llevaba el arma cargada y que se le disparó

accidentalmente cuando la extrajo de la bandolera para efectuar un tiro de advertencia.

El auxiliar Sosa hizo ante la responsable del Segundo Juzgado de Instrucción una detallada

crónica de lo ocurrido la madrugada del pasado domingo. La conjueza consideró creíble esta

declaración y decidió bajar de homicidio simple a homicidio culposo la acusación que pesaba sobre

el policía y en consecuencia le dio la libertad condicional.

Sosa explicó que habían salido con Orozco de la Comisaría 28 para llevar el parte diario a la

Departamental. Cuando regresaban a Palmira por radio se les requirió que fueran al barrio Venier,

en donde un tren se había detenido por obstáculos en las vías y estaba por ser saqueado. Allí,

juntos con otros efectivos, Sosa y Orozco desenfundaron sus pistolas y realizaron algunos disparos

al aire, ya que los móviles policiales habían comenzado a ser apedreados por los saqueadores.

Como la situación era riesgosa, desde la jefatura se les ordenó replegarse hasta la llegada

de refuerzos. En eso una nueva alerta hizo que el patrullero de Orozco y Sosa debiera desplazarse:

un incidente en el barrio Aguaribay exigía presencia policial.

Cuando llegaron al lugar se encontraron con que un joven, supuestamente alcoholizado, había

obligado bajo golpes y amenazas que su familia abandonara la casa y se había encerrado adentro. Los

dos policías esperaron la llegada de Cuerpos Especiales y cuando éstos arribaron se decidió

ingresar por la fuerza. Sin embargo, el violento joven se sintió amedrentado y salió corriendo para

evitar que lo detuvieran, escapando por una cancha de futbol.

Orozco salió tras el muchacho y atrás, a apenas 4 metros, lo seguían Sosa y otro efectivo de

Cuerpos Especiales. Sosa sacó su arma para amedrentar al fugitivo sin recordar que no le había

quitado la bala que había quedado en boca en el operativo anterior. En una misma secuencia,

mientras sacaba el arma se tropezó y estuvo a punto de caer. Allí sonó el disparo.

Orozco cayó mortalmente herido. Sosa se arrojó sobre él y trató de reanimarlo. Ya era tarde.

El oficial murió unos minutos después.