Guillermo Emanuel Sosa (41) está a días de cumplir un mes privado de su libertad. El hombre, que es dueño de un corralón, está sospechado de mandar a matar a un prestamista en la Cuarta Sección a quien le debía una importante suma de dinero. Este lunes declaró en la causa y negó su vinculación con el crimen en Ciudad.
Declaró el empresario acusado de pagarle a sicarios para que asesinen a un prestamista
Matías Oscar Miralles (33) fue acribillado hace más de un año en la puerta de su casa -ver más abajo-. La investigación por el hecho de sangre tuvo sus primeros golpes con la captura de los presuntos sicarios y a principios del mes pasado fueron detenidos quienes habrían craneado e instigado el ataque armado. Uno de ellos fue Guillermo Sosa, un empresario que le debía una suma cercana a los $20 millones al prestamista asesinado y, según la teoría de la Fiscalía, fue más barato para él contratar a los asesinos que cancelar esa deuda.
Este lunes, Sosa declaró en el expediente. Fuentes judiciales detallaron que el hombre reconoció que le debía dinero a Miralles y que recibía amenazas constantes del prestamista, pero que no lo mandó a matar. Incluso agregó que ya se había contactado con un abogado y con un policía para denunciar los aprietes y resolver protección en forma legal.
Por otro lado, Sosa admitió que es amigo de Cristian Javier Ideme (41), el dueño de una cueva financiera en la galería Tonsa que también está detenido y acusado de haberlo ayudado a conseguir a los sicarios. En tanto que dijo que creía haber visto alguna vez a Jorge Ballena Herrera (47) -otro de los eslabones en el nexo con los presuntos asesinos- ya que le fue a comprar materiales a su corralón días atrás.
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El próximo jueves se realizará una audiencia clave en el expediente ya que el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello solicitó la prisión preventiva contra Sosa, Ideme y Herrera. La jueza Natasha Cabeza definirá si hay evidencias suficientes para que los tres sospechosos queden alojados en la penitenciaría, tal como ocurre con el otro trío de imputados en el expediente.
Crimen en Ciudad
Matías Oscar Miralles (33) fue acribillado a tiros el 9 de junio de 2022 en la Cuarta Sección. Los asesinos llegaron en una motocicleta hasta su casa ubicada en calle Montecaseros, frente a la plaza Cobos. Uno de ellos tenía una mochila de Pedidos Ya, la aplicación para deliverys. Tocaron el timbre y cuando la víctima salió a abrir fue acribillada de varios disparos. La principal hipótesis del hecho es que el móvil del crimen está vinculado a la actividad de Miralles, quien era prestamista.
Con el correr de los días, una pericia balística determinó que los tiros fueron efectuados por una pistola que ya ha estado involucrada en al menos dos hechos más. Por un lado el crimen de Tomás Patón (18), ocurrido el 10 de abril de 2021 en el barrio 20 de Julio de Las Heras. En ese caso, la víctima fatal circulaba en una moto con Lucas Segovia y efectuaron disparos contra otro joven, quien se defendió y terminó matando al conductor. Por este motivo, quedó libre por legítima defensa.
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En tanto, la pistola 9 milímetros fue la misma que protagonizó la balacera en la cancha de Huracán Las Heras que ocurrió el 31 de octubre pasado. Ese día, la facción disidente de la barra brava comenzó a efectuar disparos mientras el Globito recibía a Ferro de General Pico. Mauricio Romero, el director técnico del equipo pampeano, fue rozado por una bala en la axila izquierda y debió ser trasladado al Hospital Carrillo. Afortunadamente, la herida fue superficial y no le trajo complicaciones de salud.
De esta forma se realizaron allanamientos en casas de distintos barrabravas y Lucas Segovia (22) se convirtió en el primer detenido en la causa. Semanas después, un testigo de identidad reservada declaró que escuchó a este joven ofrecerle "plata y merca" a Pablo Herrera (20) y a un menor de 16 años conocido como Chongo a cambio de cometer el asesinato.
Con el avance de la investigación, quedó detenido el padrastro de Segovia, Jorge Herrera, quien trabajaba como arbolito en una cueva de la galería Tonsa que era propiedad de Cristian Ideme. Este último era amigo de Guillermo Sosa, el dueño del corralón que tenía una millonaria deuda con Miralles y recibía constantes amenazas del prestamista.




