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De héroes a villanos: la familia de influencers que adoptó un niño con discapacidad pero lo devolvió

Los influencers capitalizaron económicamente la adopción de una pequeño de China con autismo, pero arruinaron todo cuando decidieron "devolverlo"

Como siempre ocurre en las redes sociales, la alegría es la mayor ostentación. Así era el caso de la familia Stauffer, quienes tenían miles de personas que seguían cómo era su estilo de vida “perfecto” con sus cuatro hijos. Hasta que una adopción cambió absolutamente toda la vida de los influencers.

James y Myka Stauffer era un matrimonio convencional de Estados Unidos. Tenían cuatro hijos de distintas edades y vieron una veta en las redes sociales que supieron explotar a la perfección. Abrieron el canal de Youtube “Stauferr Life”, donde semanalmente mostraban cómo vivían su rutina diaria.

Sus seguidores amaban ver cómo vivía esta “familia feliz” junto a sus cuatro hijos. Pero su popularidad explotó cuando comunicaron que habían tomado la decisión de adoptar a un niño en China que tenía una discapacidad mental. “Esa es mi misión en la vida”, dijo Myka Stauffer en uno de sus videos. Nada más contrario a la realidad.

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De influencers reconocidos a la nada misma

Los Stauffer empezaron a ver beneficios por todos lados, pero no familiares, sino económicos. Sus seguidores empezaron a aumentar de a miles. Incluso los fans de su canal los ayudaron económicamente.

Así fue que llegó el pequeño Huxley a mediados de 2016, un niño oriundo de China con un grado de autismo avanzado. Claro que el momento de la llegada quedó registrada en un emotivo video que subieron los influencers.

Pero la empatía se empezó a desdibujar poco a poco. Los contenidos con el pequeño Huxley empezaron a aparecer cada vez menos en el canal de Youtube. Las pocas veces que figuraba era haciendo berrinches y siendo retado por sus padres adoptivos.

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Los seguidores de los influencers se empezaron a dar cuenta de la situación y preguntaban por el niño en los comentarios, pero los Stauffer decidían borrarlos directamente. Hasta que a mediados de 2020 decidieron contar la cruda verdad.

El matrimonio de influencers subió un video asegurando que habían devuelto al niño porque era “todo muy difícil” pero que ya tenía una familia nueva. Pero eso también era mentira, los seguidores detectaron que en realidad el pequeño estaba con una familia temporal. Los Stauffer decidieron cerrar sus cuentas en las redes sociales y fue el fin de su estrellato virtual.