Reincidente

Cumplió la pena por la muerte de un policía y ahora cayó con un celular robado

Por UNO

Jorge Exequiel Gil Rosales (23) otra vez está en la lupa de la Justicia. Luego de cumplir una pena por participar de la persecución que terminó con la muerte de un policía, ahora fue capturado con un teléfono celular robado. Sin embargo, recibió el beneficio de prisión domiciliaria.

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Gil está acusado de encubrimiento agravado, delito que prevé de 1 a 6 años. La investigación nació gracias al robo de un celular que se efectuó con arma blanca hace algunas semanas.

La víctima no logró identificar a los ladrones pero días después descubrió que vendían su teléfono en una página de Facebook. Notificó a las autoridades, policías simularon ser un comprador y pactaron una reunión con el vendedor. Al lugar llegó Jorge Gil con el mismo artefacto que había sido sustraído.

Al tener un antecedentes condenatorio, el fiscal de Delitos No Especializados Juan Ticheli lo mandó al penal, pese a tratarse de una calificación excarcelable.

Este miércoles, el magistrado solicitó que se dicte la prisión preventiva con cumplimiento en la cárcel. Sin embargo, no fue así el fallo de la jueza María Espínola.

Finalmente se dictó la prisión preventiva pero en modalidad domiciliaria, pese a que no se puede disponer de una pulsera electrónica para monitorear que no escape, según comentaron fuentes judiciales. Antes de salir de la cárcel, el sospechoso deberá depositar una caución de 20 mil pesos.

Persecución y muerte

El 14 de mayo de 2015, el policía Miguel Ángel García (28) comenzó una persecución contra una moto Honda de 125 cilindradas en la Cuarta Sección. El efectivo de la Unidad Motorizada de Acción Rápida (UMAR), que estaba casado y tenía una pequeña hija, y otro colega siguieron a los dos sospechosos hasta el barrio Cementista II, en Las Heras.

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Cuando se dirigían por la esquina de Bombal y Los Pinos, la moto de los delincuentes y la de García tuvieron un encontronazo. Este último salió expulsado hacia una acequia y golpeó su rostro contra un árbol, perdiendo la vida a los pocos minutos.

Uno de los malvivientes, Alejandro Barros (19), fue atrapado a las pocas cuadras del hecho. Gil Rosalez cayó dos días después tras un allanamiento que se realizó en el barrio San Martín de Ciudad.

Llegó a juicio preso e imputado por homicidio simple con dolo eventual -de a 25 años de cárcel-, pero terminó siendo condenado a 3 años por homicidio culposo y recuperó su libertad.