A fines de abril, en los primeros momentos de la cuarentena, estalló la polémica por las prisiones domiciliarias que se otorgaron a presos. A cinco meses, ¿cuántos beneficios se dieron en Mendoza? ¿Por qué, luego de muchos años, bajó la población carcelaria en la provincia?

Transcurrían las primeras semanas del confinamiento debido al coronavirus y tal vez fue una de las primeras polémicas nacionales al respecto. Dejando de lado las chicanas políticas, lo que analizan los jueces que bajan el martillo es básicamente si los presos están dentro del grupo de riesgo por COVID-19, qué tipo de tratamiento deben afrontar, qué delito cometieron y qué pena cumplen, entre otros factores.

En la Justicia provincial hay dos jueces de Ejecución Penal, es decir, que resuelven los pedidos de personas condenadas. Sebastián Sarmiento ha otorgado 19 prisiones domiciliarias de un total de 90 solicitudes -un 21%-, en tanto que Mariana Gardey aprobó 25 de los 150 reclamos que recibió -un 16%-.

Fuentes judiciales aseguraron que ese porcentaje podría aumentar en las próximas semanas ya que cambia el panorama al haberse detectado los primeros casos de coronavirus dentro de las penitenciarías -actualmente hay 17 presos cursando la enfermedad en Mendoza-.

Novedad

Un dato novedoso respecto al sistema penitenciario es que, después de mucho tiempo, este año descendió la población intramuros. Para el 17 de marzo pasado, en las cárceles mendocinas había 5.050 internos. Hoy ese número bajó a 4.850, según informaron fuentes penitenciarias.

La explicación es multicausal. A los 44 condenados que obtuvieron prisiones domiciliarias mencionados anteriormente, se debe sumar los que están imputados en delitos -sin condena- y también consiguieron el beneficio. Además, varios "nuevos detenidos" en épocas de pandemia fueron a parar a calabozos de comisarías.

Pero, además de esto, no se mantuvo la línea creciente de los últimos años debido a que se han cometidos menos delitos durante el confinamiento. En contraste, en 2019 fueron 3.500 presos nuevos los que ingresaron a las cárceles de Mendoza.

Por otro lado, con respecto a los sospechados de cometer algún ilícito en tiempo de cuarentena, varios de ellos fueron a parar directamente a prisión domiciliaria y no pasaron por el penal. Esto explica que el número de personas que están con ese beneficio se duplicó -de 612 a 1.120-.

Dejá tu comentario