Graciela Camargo reanudó las salidas transitorias y Gladys Puebla está presa en su casa por enfermedades.

Crímenes que conmovieron: beneficios carcelarios para los asesinos de Yoryi y la enfermera

Por UNO

Por José Luis Verderico[email protected]

Noemí Gladys Puebla, condenada a 25 años de prisión por el asesinato en 1999 de la enfermera Juana María Páez, recibió en marzo el beneficio de la prisión domiciliaria porque sufre múltiples enfermedades que requieren de tratamiento médico y medicación específicos.

Otro caso criminal que sacudió a Mendoza también arrojó novedades en la Justicia: retomó las salidas transitorias Graciela Camargo, sentenciada en julio del ’97 junto con su esposo, Jorge Godoy, por el crimen  –un año antes– del hijo de ambos, Yoryi que tenía de 3 años, en Guaymallén.  

Puebla y Camargo han cumplido gran parte de las penas fijadas por los tribunales de sentencia y están cerca de la libertad condicional –paso previo a la libertad definitiva–,  según el régimen de cumplimiento progresivo de la pena.

Puebla lleva detenida 13 años y  ocho meses, y podrá tramitar el beneficio de la condicional a comienzos del 2018. A Camargo le queda un año para solicitar la condicional y ya ha cumplido 18 años y 11 meses tras las rejas.

De acuerdo a lo que establece la ley, la Justicia de Ejecución Penal tiene a su cargo monitorear el cumplimiento de las sentencias en la cárcel y la potestad de aceptar o no cada vez que un condenado solicita diversos beneficios, ya sean salidas transitorias o la condicional.

Que a la culpable del crimen de Marita Páez y de dos estafas en su perjuicio le hayan detectado una enfermedad cardíaca severa y otras afecciones, fue suficiente para que se le permitiera seguir cumpliendo la pena de prisión ya no en el complejo penitenciario de El Borbollón, en donde ingresó en los últimos días de 1999, sino en su propia casa. 

El encierro –opinaron los especialistas en medicina que asesoraron a la Justicia– sólo iba a contribuir al deterioro del estado de salud de la mujer que enfrentó dos juicios (el primero en 2003 fue anulado por un tecnicismo) por el crimen ocurrido en el piedemonte y que durante los traslados por los pasillos tribunalicios jamás dejó ver su rostro, que siempre cubrió con algún abrigo o pañuelo (foto), al igual que las esposas.

Suena paradójico, pero el régimen de prisión domiciliaria implica estar preso en casa. ¿Cuáles son los límites fijados por la ley? Respecto de este caso, Puebla tiene permitido salir de su vivienda únicamente en caso de una emergencia médica. Cualquier otro motivo deberá ser informado a la Justicia de Ejecución Penal y en caso de violar lo establecido volverá a prisión de inmediato. 

La situación de la madre del recordado Yoryi es diferente. En el expediente judicial consta que durante su estadía en prisión ha estudiado y demostrado permanente superación académica. Utiliza los permisos extramuros para continuar con la capacitación. Despierta cada día en El Borbollón, sale para cumplir con los compromisos asumidos y al atardecer regresa a ese complejo penitenciario donde viven mujeres condenadas y a la espera de juicios.

►El mecanismo: la decisión de otorgar o no estos beneficios a los condenados es potestad de la Justicia de Ejecución Penal, que se basa en la ley y en opiniones de médicos, psicológicos y asistentes sociales  

Un testimonio y la filmación en un cajero que resultaron determinantes

El caso de la enfermera fue, en sus comienzos, idéntico al del cobrador Rolando Garrido, quien falta de su hogar en Los Corralitos. 

El 3 de noviembre de 1999 Puebla se presentó en la casa de Páez y ambas salieron en un Chevette que manejó la visitante. Tres semanas después, cuando ya se habían realizado excavaciones en el patio de la casa de la desaparecida y fracasado diversas averiguaciones en el hospital Lencinas donde trabajaba, la policía detuvo a Puebla, a su pareja y a una hija. El cadáver nunca apareció, pero hubo indicios de que Puebla había dado muerte a Páez y de que, como quedó filmado, le usó la tarjeta en un cajero tras la desaparición. Fue condenada en 2004 y la hija y la pareja, que la señaló como la asesina, fueron liberados.

La denuncia, la farsa y el macabro desenlace

El 12 de mayo de 1996, Jorge Godoy, letrista y pintor de carteles, denunció ante las cámaras de TV y las radios que Ayrton Leonel Godoy, Yoryi, el menor de sus cuatro hijos, había desaparecido en la playa de un súper. Que se lo habían robado, relató conmovido.

Mendoza entró en alerta: había que encontrar a Yoryi y su foto recorrió miles de hogares. Días después, la desazón, la indignación y el dolor: Godoy y Graciela Camargo caían presos por la muerte del hijo. Ël lo había golpeado y ella no hizo nada para salvarle la vida en el resto del día. La historia tuvo un epílogo macabro: Godoy había enterrado a su hijo, a 3 km de la casa familiar. Después, el engaño, las falsas lágrimas, las detenciones y condena para ambos en 1997.

Reconocido perito del caso Nisman colaboró con la pesquisa mendocina

En 2001, el forense Osvaldo Raffo, palabra mayor en medicina legal en la Justicia argentina, opinó que el cadáver de la enfermera Páez no pudo haber sido quemado hasta quedar hecho cenizas en el piedemonte, al aire libre, como declaró Gómez Valenzuela que hizo Puebla. Era un momento clave de la etapa investigativa. Raffo recorrió terrenos y caniles y señaló que allí, por lo abierto del lugar, no estaban dadas las condiciones de generación y conservación de calor para que un cadáver ardiera y se desintegrara. Restos de huesos hallados en el lugar no pudieron ser sometidos al ADN por estar carbonizados. Estas consideraciones quedaron plasmadas en el expediente que fue elevado a juicio.

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Yoryi. Los padres (de pie), condenados en el ’97; hoy, ella sale para estudiar y él sigue con reclusión.
Yoryi. Los padres (de pie), condenados en el ’97; hoy, ella sale para estudiar y él sigue con reclusión.
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Caso Páez. Puebla (con la cara tapada) luego del fallo, ahora está presa en su casa.
Caso Páez. Puebla (con la cara tapada) luego del fallo, ahora está presa en su casa.