Esteban Olivera salió de su casa para ir a trabajar. Todos los días hacía el mismo trayecto. Pasaba por Avellaneda y Sargento Cabral en Las Heras hasta la parada del metrotranvía. Una vez ahí, abordaba el primero de los vehículos que lo llevaría a su lugar de trabajo en Luján.

Dicen los vecinos del lugar que la zona es peligrosa. Que hay una villa cerca en la que se refugian algunos delincuentes y que la zona cercana a las vías es un peligro cuando está oscuro o hay poca gente.

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Olivera llegó a la esquina de Avellaneda y Sargento Cabral alrededor de las 8.15. Dos delincuentes le cruzaron el paso. Se desconoce aún la edad, o si estaban bajo el efecto de alguna droga o alcohol. Le reclamaron el teléfono celular.

La víctima quizás pensó en lo que le costaría comprar otro, o tal vez tuvo la adrenalina y el enojo que le provocó estar viviendo una situación así, pero se resistió al robo aún cuando los delincuentes le mostraron que estaban armados.

"Escuché cinco tiros. Escuché chicos que pasaron corriendo. Serían dos", explicó Andrea, una vecina que vive muy cerca del lugar del homicidio.

"Hay una villa cerca. Siempre se esconden por ahí", añadió.

La mujer manifestó a Radio Nihuil que los robos en la zona no son anormales.

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Una mancha de sangre en el lugar de los hechos

Una mancha de sangre en el lugar de los hechos

"Varias veces nos han robado. En el cruce de las vías le han puesto armas a mi hijo", manifestó y agregó: "No puede ser que pasen estas cosas a la hora que sea. A mi hijo lo acompaño cuando se va a la escuela a las 7 porque tienen miedo".

Casi con resignación, se lamentó: "El tema es que siempre hacen daño".

A unos metros de ella está Hugo. También es un vecino.

"Había mucho móviles policiales. Estaban buscando las balas", explicó el hombre que arribó al lugar pocos minutos después de que ocurriera el asesinato.

"Últimamente la zona es complicada porque es el paso del metrotranvía y hay mucho movimiento de gente a las 6 y la zona es muy oscura", afirmó.

En el forcejeo, los delincuentes dispararon varias veces contra Olivera. Un tiro dio en su tórax. El otro en la cabeza. Cuando llegó al Hospital Carrillo, los médicos de guardia solamente pudieron constatar su fallecimiento. Por ahora, nada se sabe de los asesinos.