Cristian Antonio Rivero (49) y Ángel Leandro Fredes (29) están privados de su libertad, acusados nada más y nada menos que de participar en el intento de asalto que terminó con el asesinato del empresario Emilio Giménez (49) hace un mes y medio. Los sospechosos del crimen en Guaymallén ya aportaron sus respectivas coartadas para desligarse del hecho y ahora una jueza debe resolver si los libera.
Crimen en Guaymallén del empresario Emilio Giménez: las coartadas de los detenidos que los podrían dejar libres
El hecho de inseguridad ocurrido a plena luz del día en Villanueva, que en definitiva se trató de un asesinato en medio de un intento frustrado de un robo de $5 millones, tiene a siete sospechosos identificados. Cinco de ellos están prófugos y los únicos capturados hasta el momento son Rivero y Fredes.
Ambos imputados -que arriesgan una potencial condena a prisión perpetua- han presentado sendos controles jurisdiccionales, es decir, un recurso para que una jueza evalúe las condiciones de detención y determine si deben recuperar su libertad. Las estrategias defensivas ya están planteadas y ahora restará ponerle fecha a las audiencias de resolución.
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Cristian Rivero
El penitenciario y ex jefe de seguridad de Independiente Rivadavia, Cristan Rivero, quedó vinculado cuando un auto Fiat Palio fue captado por las cámaras de seguridad de la feria de Guaymallén, donde trabajaba la víctima fatal. Si bien ese auto está a nombre de su cuñado, quien solía utilizarlo es Rivero y el fiscal Carlos Torres cree que hizo la tarea de logística previa para "marcar" a la víctima fatal.
En los próximos días, el sospechoso brindará declaración indagatoria en el expediente. Pero el abogado Federico Ábalos adelantó cuál es la teoría de la defensa. En declaraciones a Hola Mendoza, el letrado explicó que si bien el vehículo de su cliente estuvo en la feria ese día previo al crimen, en realidad quien lo manejaba era Gustavo Rivero (35), hijo de Cristian y uno de los prófugos en la causa.
El abogado agregó que Gustavo Rivero no estaba haciendo un seguimiento del empresario Emilio Giménez sino que se dirgió a ese centro comercial para comprar mercadería ya que estaba organizando un evento de la hinchada de Independiente Rivadavia. De hecho, este hombre pertenece a la facción de los Encapuchados que ha ganado el poder en las tribunas de la Lepra en los últimos años.
La defensa ya presentó un pedido de audiencia para tratar el control jurisdiccional que hasta el momento no tiene fecha.
Ángel Fredes
La Fiscalía de Homicidios sindicó a este joven en base a que en una de las camionetas que utilizaron los asaltantes -una Toyota Rav- se encontró un teléfono que tenía un chip con un número a su nombre. Sin embargo, el sospechoso declaró el 12 de octubre pasado y explicó la situación.
Fredes detalló que había dejado de utilizar ese chip hacía mucho y de hecho entregó su actual celular y brindó la contraseña "0000" para desbloquearlo. Fuentes judiciales detallaron que en ninguno de los dos artefactos se encontró información relativa al crimen de Emilio Giménez.
Los abogados defensores -Sergio Salinas, Lucas Lecour y Francisco Machuca- aportaron cuatro testigos que ubicaron a Fredes en otro lugar al momento del hecho: construyendo una medianera en un loteo ubicado frente al barrio Paraguay.
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Uno de los que declaró es la persona que contrató a Fredes, quien a su vez es hermano de Sebastián Corcho Sáez, otro de los barrabravas de la Lepra que está prófugo en el expediente. Otros dos son albañiles que trabajan en una obra contigüa al del sospechoso y detallaron que se prestaron herramientas. También la administradora de ese lugar ratificó la coartada.
Estas versiones ya fueron expuestas en una audiencia ante la jueza Carolina Colucci, que deberá resolver su situación en los próximos días.
Crimen en Guaymallén
El 15 de septiembre pasado, Emilio Giménez se encontraba en el Mercado Cooperativo de Guaymallén donde tenía un emprendimiento frutihortícola. Ese día se quedó a almorzar con un grupo de personas y en horas de la siesta salió rumbo a la casa de su madre, en las inmediaciones del club Murialdo. En su camioneta VW Amarok tenía un bolso con $5 millones, ya que el hombre solía moverse con grandes sumas de dinero por su trabajo. La víctima detectó que dos camionetas lo estaban siguiendo y llamó a dos amigos para notificar lo que estaba pasando.
Cuando realizaba el segundo llamado fue encerrado por los vehículos -una Jeep Renegade y una Toyota Rav-. De uno de ellos se bajaron los asaltantes esgrimiendo un arma de fuego, pero Emilio Giménez hizo marcha atrás tratando de escapar e impactó al otro rodado. La situación terminó con los ladrones efectuando un disparo que impactó en el tórax del empresario y huyendo sin el botín que buscaban.






