Tomás Trubbiani Mazza (22) y Axel Tolosa Peñalba (19) pasaron de estar varias semanas prófugos a quedar recluidos en una cárcel de Mendoza. Los dos sospechosos de matar a David Calderón, el joven de 27 años víctima de un crimen en Ciudad el primer día de este años, continuarán alojados en el penal con prisión preventiva.

En la mañana de este jueves se realizó una audiencia clave donde la fiscal de Homicidios, Andrea Lazo, solicitó la prisión preventiva contra los jóvenes. No sólo eso, sino que mantuvo su postura de que se trató de un asesinato en el contexto de un asalto.

El cúmulo de pruebas por el crimen en Ciudad son importantes. Por un lado, se encontraron rastros de semen de Tolosa en el departamento en que fue asesinado David Calderón. Por esto, la hipótesis fiscal apunta a que el hecho de mantener relaciones sexuales con la víctima fue la excusa para ganarse su confianza e ingresar a la propiedad.

También existe la grabación de una cámara de seguridad que captó a los tres protagonistas de la historia caminando por el centro mendocino en las horas previas al crimen en Ciudad.

Por último, los ladrones se llevaron dinero, prendas de ropa, un televisor y un celular del lugar. Este último artefacto fue vendido por Facebook a una persona en San Luis -provincia de donde es oriundo Trubbiani- y fue la clave para encaminar la investigación.

La jueza Miriam Montaldi le dio la derecha a la investigadora judicial, mantuvo la calificación de homicidio criminis causa y ordenó que los dos sospechosos -que arriesgan una pena de prisión perpetua- continúen alojados en el penal bajo prisión preventiva.

La defensa oficial que representa a los imputados no presentó objeciones alguna, al menos a esta altura de la investigación, según detallaron fuentes judiciales.

Crimen en Ciudad

El cuerpo de Calderón fue encontrado sin vida el sábado 2 de enero cuando una amiga de su hermana llegó a buscarlo a su departamento ubicado en la calle Gutiérrez, de Ciudad frente a la plaza Chile, debido a que no tenían noticias de él desde el mediodía del 31 de diciembre.

El olor que surgía del lugar fue la primera alarma y se decidió llamar a un cerrajero ya que la puerta estaba cerrada con llave. Al ingresar se encontraron con el peor panorama, el joven estaba sin vida sobre su cama, maniatado, de espalda y sobre un charco de sangre. La necropsia luego establecería que la fecha de su muerte fue el primer día de este año.