Un giro de 180 grados, la esposa de la víctima como sospechosa, un sicario y hasta una bruja son los condimentos que se revelaron este jueves en la investigación por el crimen de León Domingo Burela (64), el médico jubilado asesinado en su casa de Las Heras el 15 de abril pasado. La fiscal del caso, Claudia Ríos, también fue objeto de estas prácticas de magia negra.
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Lo que sorprendió a todos vino tras una investigación de hormiga que fue mutando de un homicidio en un asalto hacia la pareja de Mingo como principal sospechosa.
Desde hace varios meses que la fiscal de Homicidios, Claudia Ríos, tenía en su mira a Elizabeth Mirta Ventura. Es que su relato contradecía a lo que habían aportado vecinos que presenciaron el ataque. Incluso ahora se supo que Ventura tenía papeles con nombres de ella en frascos de sal y en el freezer. Esos escritos decían que Ríos sufriera un accidente o que se peleara con el procurador general, Alejandro Gullé. Las macumbas incluían a otros miembros de su equipo.
La mujer del médico había declarado que había salido a correr cuando el asesino ingresó, robó varios elementos -dinero en efectivo y armas de fuego- y mató a su marido. Pero los testigos aseguraron haber visto al autor del crimen salir del domicilio tan sólo 3 minutos después de que Ventura se dispuso a hacer ejercicio, por lo que ese lapso de tiempo no terminó de cuadrar.
Esto, sumado a que no había ingresos forzados en la propiedad del barrio Kolton, motivó que se pinchara el celular de la mujer. Allí se detectaron conversaciones que tenía con una amiga, Mónica Elizabeth Castro, relacionadas con el asesinato.
Todo culminó en dos allanamientos en las casas de las sospechosas -ahora eran vecinas- que sorprendió porque se encontraron brujerías apuntando a que la fiscal Ríos y sus colaboradores tuvieran un accidente o no pudieran concluir la investigación. Esto se convirtió en un indicio más en la causa.
Ambas mujeres fueron imputadas por homicidio agravado por el vínculo, aunque Ventura como autora intelectual y Castro como partícipe necesaria, y enviadas a la penitenciaria. En caso de llegar a juicio será por jurado popular ya que arriesgan la pena de prisión perpetua.
Ventura está representada por los abogados Edgardo Izura, Agustín Magdalena y Cristian Vaira Leyton, quien le recomendaron no declarar y en los próximos días evaluarán todas las pruebas en contra de su clienta para encaminar la estrategia defensiva.
Pero claro, las macumbas no son suficientes para explicar el alto grado de participación que la Fiscalía le atribuye a la bruja. La fiscal Ríos explicó en declaraciones a Radio Nihuil que de la investigación surge que Castro fue quien contactó al sicario para cometer el hecho.
El autor material no está identificado en el expediente, aunque los vecinos manifestaron que era un joven de unos 20 años aproximadamente, por lo que se está profundizando este dato.
Otro interrogante a responder es el móvil que habría motivado a Ventura a planificar el asesinato de su propio marido, con quien tenía dos hijos y una relación de más de 20 años.




