Policiales
Los investigadores quieren determinar si Miguel Ángel García (28) fue baleado por los delincuentes o si murió por el grave traumatismo facial que sufrió al caer a la acequia.

Confirmaron que el policía que falleció en una persecución no fue baleado

Por UNO

Por Sebastián Salassalas.sebastian@diariouno.net.ar / @sebasalas_

La muerte de Miguel Ángel García (28) conmocionó a toda la fuerza policial en la tarde de este jueves. El efectivo participó en una persecución policial que cruzó parte de Ciudad y Las Heras y terminó con el desenlace fatal en el barrio Cementista II. Los investigadores confirmaron que la víctima fatal no fue baleada.

Todo comenzó en la Cuarta Sección, más precisamente en la intersección de San Martín y Damian Hudson. Dos uniformados de la Unidad Motorizada de Acción Rápida (UMAR) procedieron a identificar a dos individuos que estaban en actitud sospechosa a bordo de una moto Honda de 125 cilindradas, de color rojo y dominio 036CNG. Sin embargo, los sujetos comenzaron a escapar.

Los dos efectivos, cada uno en su moto, comenzaron a perseguir a los sospechosos que se dirigían hacia el oeste. En esa dirección circulaban por calle Bombal y en el cruce con Los Pinos tuvo el punto final.

Según aseguraron los testigos, García acercó su moto para intentar detener a los prófugos pero uno de ellos comenzó a darle patadas, haciendo que pierda la estabilidad y se precipitara sobre la acequia del costado norte. A su vez, los ladrones cayeron sobre el margen izquierdo de la calle, unos metros más adelante, en conjunto con el otro uniformado.

Este último empuñó su pistola 9 milímetros y efectuó al menos dos disparos –se encontraron esa cantidad de vainas servidas en ese sector- contra los delincuentes, que salieron corriendo en direcciones distintas. Uno lo hizo por calle Los Pinos hacia el norte, aunque fue rápidamente detenido por los transeúntes y un móvil policial que llegaba al lugar.

Su cómplice escapó corriendo en dirección al oeste por Bombal, hacia donde se encuentra el barrio Sargento Cabral. Si bien hasta el momento no ha sido atrapado, los investigadores lo tienen identificado y se encuentran realizando maniobras operativas en ese sector de Las Heras.

Siguiendo el relato de los testigos que viven en la esquina donde ocurrió la tragedia, García golpeó su cabeza de frente contra un árbol y cayó a la acequia. “Nosotros salimos a auxiliarlo y estaba vivo, porque tenía pulsaciones, pero estaba inconsciente. Tenía un tajo muy grande en toda la frente y la cara y le salía mucha sangre. Su compañero nos decía que no lo tocáramos”, aseguró un vecino.

Una ambulancia del Servicio Coordinado de Emergencias trasladó al herido hasta el Hospital Central, encapsulada por otros patrulleros. Sin embargo, García llegó sin vida hasta ese nosocomio, a las 14.45.

En las puertas del efector público de calle Alem se reunieron sus compañeros y sus familiares que se mostraron dolidos por la muerte del efectivo de 28 años. Su esposa, embarazada de 8 meses, se descompensó y tuvo que ser trasladada del lugar.

Investigación

La investigación del caso quedó en manos de la fiscal departamental Gabriela Chaves quien se encargó de tomar testimonios de los presentes. También será clave el trabajo de Policía Científica en el lugar del hecho que levantó rastros dactilares de la moto en la que se dirigían los ladrones y vainas servidas sobre el asfalto.

Las autoridades trataron de confirmar en primera instancia si Miguel García recibió un disparo por parte de los ladrones, ya que los testigos aseguraron haber escuchado una detonación antes de que cayera a la acequia.

Si bien el rostro del efectivo sufrió un grave hundimiento y fractura de huesos, la radiografía que le realizaron no arrojó rastros de proyectil en el cráneo del efectivo. Finalmente, un adelanto de la necropsia que practicó sobre el cadáver el Cuerpo Médico Forense (CMF) definió que el hombre no recibió disparos.

Ahora la fiscal Chaves busca como caratular el expediente, para lo que también esperará la declaración del efectivo que acompañaba a García, quien está siendo asistido psicológicamente ya que sufrió un shock emocional.

También se determinó que la Honda en la que circulaban los malvivientes pertenece a un familiar del sujeto que todavía está prófugo, por lo que con este dato irán tras su búsqueda.

Su vida

Miguel Ángel García tenía 28 años y hace cinco que era integrante de la Policía de Mendoza, más específicamente como oficial ayudante de la UMAR. El hombre vivía en el barrio 8 de abril de Las Heras junto a su mujer, Lorena Lucero, que está a pocos días de dar a luz. La pareja también tiene otra hija.

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Paulo Páez / diario UNO
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