Policiales Lunes, 1 de octubre de 2018

Condenaron a Lola, una proxeneta que captó jóvenes para llevarlas a la Patagonia

La mujer, su hermana y su sobrina ofrecían falsos trabajos para trasladar a las víctimas a un prostíbulo en Chubut. La pesquisa se inició por una denuncia en Mendoza.

Tres mujeres acusadas de captar a jóvenes para hacerlas trabajar en un prostíbulo ubicado en la Patagonia fueron condenadas por la Justicia mendocina en los últimos días. Tanto la dueña del lugar, apodada Lola, como su hermana y sobrina admitieron su autoría en la investigación que nació en Mendoza gracias a una llamada anónima.

El expediente federal tuvo su punto de partida el 4 de noviembre de 2016, cuando una mujer se comunicó con el 145 -teléfono del Programa de Rescate y Asistencia a Víctimas de Delitos de Trata- y narró lo que le había ocurrido a su hija de 22 años.

En resumen, la denunciante aseguró que a su hija le habían ofrecido un trabajo en Comodoro Rivadavia, Chubut. Supuestamente iba a estar en el puesto de atención al cliente de un centro de estética y spa, pero se trataba de una oferta falsa.

Las autoridades entrevistaron a la víctima quien ratificó la denuncia. La joven explicó que una amiga de su misma edad, a quien conoce hace dos años, le ofreció el trabajo en el negocio que es propiedad de su tía Lola. Esta mujer le iba a enviar un pasaje de micro, la iba a esperar en la terminal y luego la iba a hospedar en su casa.

El sueldo era de 15 mil pesos por quincena, un número muy seductor para la víctima quien estaba desempleada y no tenía el secundario completo. Con respecto a su función, debía realizar cursos de maquillaje y masajes. Mientras se capacitaba, iba a estar en el sector de atención a clientes.

La chica no se mostró muy convencida y decidió desistir del viaje. Incluso recibió una llamada de la madre de su amiga, hermana de Lola, quien intentó convencerla y le aseguró que no le gustaba el trabajo podría regresar una vez que haya devuelto la plata del pasaje.

La Justicia Federal le solicitó ayuda a Gendarmería para avanzar con la investigación. Mediante las redes sociales, los pesquisas obtuvieron el número telefónico del Centro de Estética Odile. Llamaron y les dijeron que se trataba de un salón VIP de masajes destinados exclusivamente a hombres, quienes pagan desde 2.000 hasta 5.000 pesos por noche.

Los gendarmes también identificaron el colectivo en el que la víctima iba a viajar hacia el sur e incluso confirmaron que su nombre estaba en la lista de pasajeros.

Luego realizaron escuchas telefónicas donde las sospechosas hablaban de los trabajos sexuales que brindaban distintas mujeres en el lugar.

El 9 de agosto de 2017 se realizaron dos allanamientos claves en la investigación. Uno fue en el departamento donde vive Lola, ya identificada como Gloria Estela Zalazar (46), ubicado en calle María Eben de Maisen en esa localidad patagónica. Fue detenida su hermana Silvina Zalazar (42), se secuestro documentación, dinero en efectivo, un teléfono celular y dispositivos de almacenamiento como tarjetas de memoria y pen drive.

El otro operativo se realizó en el supuesto centro estético, ubicado en calle Rawson al 755. Allí encontraron a una joven que estaba con un cliente. La chica aseguró que cobraba $700 la sesión de 40 minutos y le pagaba un 10% a Gloria Zalazar. Además dijo que era oriunda de Buenos Aires pero estaba por su propia voluntad e incluso podía salir cuando lo deseaba. Los uniformados también secuestraron dinero -una parte escondido en una revista de Playboy-, una computadora, teléfonos celulares y preservativos.

Silvina Zalazar y su hija Selene Palacio son partícipes secundarias.
Silvina Zalazar y su hija Selene Palacio son partícipes secundarias.

Juicio en Mendoza

Como la investigación se inició en la provincia, fue el Primer Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Mendoza quien resolvió la cuestión. Tanto la defensa como la Fiscalía aceptaron realizar un juicio abreviado que se concretó el lunes pasado.

En el banquillo de acusados se sentaron Gloria Zalazar, su hermana Silvina Zalazar y la hija de esta última, Selene Palacio (22), quien era la amiga de la víctima y le ofreció el trabajo en un principio.

Las mujeres mayores estaban procesadas con prisión preventiva por trata de personas agravada por mediar engaño en la víctima en grado de tentativa -por el caso local- y facilitar la prostitución -por la víctima descubierta en el allanamiento-. Lola en calidad de autora y su hermana como partícipe secundaria.

En tanto que la más joven de las procesadas, que no se encontraba con prisión preventiva, estaba acusada como partícipe secundaria pero solamente por el hecho que ocurrió en Mendoza.

Para las autoridades judiciales quedó probado que Gloria Zalazar era la dueña del lugar donde se practicaban "masajes con final feliz", es decir, servicios sexuales. Su hermana Silvina era quien estaba encargada de la administración y control del negocio ilegal.

El juez Waldo Piña avaló el acuerdo donde las partes pactaron que admitan su autoría en los hechos y reciban la pena mínima. Es así que Lola recibió 4 años de cárcel, Silvina Zalazar 2 años y 9 meses, y su hija Selene Palacio 2 años y medio -estas últimas dos son penas condicionales, por lo que quedaron en libertad-.

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